Trinidad Jiménez

Diplomacia estilo ZP

Emilio Campmany

 

Cuando las naciones atraviesan grandes crisis, es misión de quienes están al timón hacer que el barco, por desarbolado que esté, mantenga el rumbo en lo que a defensa y política exterior se refiere, que es donde los daños pueden ser más irreparables. Aquí, esa responsabilidad es de Carme Chacón y Trinidad Jiménez.

Dejemos aparte el rapapolvos de la OTAN, desesperada de que les mandemos bombarderos con la orden expresa de no bombardear. Lo gordo es lo de Trinidad Jiménez. Hasta ahora, con mejor o peor criterio, nuestro Gobierno ha preferido no reconocer al Consejo Nacional de Transición (CNT), o sea, a los rebeldes, como Gobierno legítimo de Libia. Quieren impedir que sea evidente lo obvio, que el objetivo es derrocar a Gadafi. Se trata de evitar que la opinión pública española acuse a Zapatero de querer hacer con el excéntrico coronel lo mismo que se supone hizo Aznar con Saddam Hussein, es decir, organizar una guerra para derrocar un Gobierno sin mandato de la ONU. Es una tontería, porque Aznar no derrocó a nadie, sino que apoyó que lo hiciera Bush. Y Zapatero tampoco va a derrocar a nadie, pero va a ayudar a que Sarkozy lo haga. En ambos casos, sin autorización expresa del Consejo de Seguridad.

Pues ahora va nuestra ministra y, estando de visita en Bengasi, por su cuenta y riesgo, va y dice que "el Consejo Nacional de Transición es el representante legítimo del pueblo libio". Y, mientras tanto, el embajador de Gadafi está tan a gusto en Madrid, en su embajada, sin que nadie le diga que coja el petate y se largue para Trípoli. Y los fondos del Estado libio siguen sin estar a disposición del CNT. Al parecer, para Jiménez, el representante legítimo de un pueblo puede ser uno, y el Gobierno legítimo de ese mismo pueblo, otro. Y a esta política caótica la califica El País de "encaje de bolillos". ¿Y para qué quiere el CNT ser reconocido como legítimo representante de su pueblo si luego no lo es a ningún efecto? ¿Para llevarlo en la solapa como un título honorífico?

En las cancillerías europeas ahora no saben si España ha reconocido o no a los rebeldes. Y no lo saben, entre otras cosas, porque tampoco nosotros lo sabemos. Desde luego, Trinidad Jiménez no lo sabe. A Zapatero, si le preguntan, dirá que España está a favor de la paz. Y Rubalcaba, si le hablan del CNT, preguntará si es que el sindicato anarquista se ha unido a los indignados. En la OTAN concluirán lo mismo que en la UE, que a los españoles no se les puede hacer ni caso, ni en esto ni en nada, porque unas veces dicen una cosa y otras dicen otra y ni ellos mismos saben lo que quieren. Jesús, qué cruz. Como esto dure mucho más no van a quedar de nosotros ni las raspas.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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