Contra la reconciliación

Emilio Campmany

Iván Redondo, cada vez que a su señorito le sale mal una encuesta, lo pone a lancear a Franco. Ya lo hizo cuando lo desenterró y ahora intenta hacer algo parecido con la futura Ley de Memoria Democrática. La idea, tal y como la expresa Carmen Calvo con su media lengua, es convertir la española en una democracia verdadera que asuma su pasado. Naturalmente, la forma en que el PSOE piensa hacerlo es cambiándolo. Una vez alterado, será obligatorio estudiarlo y enseñarlo de la manera que diga el PSOE, persiguiéndose con gravísimas multas a quien lo explique en cualquier otra forma. Tan grave como cargarse la libertad de cátedra o la de expresión es la pretensión de erigirse en juez y parte, porque el PSOE fue el máximo responsable del conflicto y ahora, 85 años después, quiere prohibir que nadie le eche la culpa de nada. En definitiva, quiere acabar con lo que el relator de la ONU, un tal Pablo de Greiff, llama responsabilidad simétrica, que es la que algunos libros correctamente reparten entre ambos bandos cuando hablan del origen del conflicto. La culpa sólo puede ser de uno.

Carmen Calvo también cree que hay que anular los juicios sumarísimos del franquismo, especialmente el que condenó a muerte a Lluís Companys. Al respecto dice la iletrada que “la mejor forma de reparación es declarar nulo cualquier juicio que haya derivado en el fusilamiento sin garantías de personas importantes como el presidente Companys”. ¿Qué significa esto? ¿Que sólo se van a anular los de personas importantes? En cualquier caso, el Gobierno no piensa pedir perdón, como exige Quim Torra, porque no se siente descendiente del de Franco. Pero, si anulan el de Companys, ¿qué pasará con el de José Antonio Primo de Rivera? ¿No era una persona importante? ¿O es que, como era falangista, no tiene los mismos derechos que los de un separatista, golpista y asesino? ¿O acaso es que su proceso, a diferencia del de Companys, tuvo todas las garantías? ¿No fue suficientemente sumario un juicio que empezó el 16 de noviembre y acabó con el fusilamiento del acusado la madrugada del día 20? Ya que el actual Gobierno quiere instaurar un régimen que conecte directamente con el de la Segunda República y, puesto que fue la Segunda República la que fusiló a Primo de Rivera tras un juicio sin garantías, ¿no debería Sánchez pedir perdón, además de por supuesto anularlo conforme a las normas que él mismo se quiere autoimponer?

No es lo peor que pretendan cambiar el pasado, cosa que al propio Dios le está negado, ni que quieran profanar un cementerio, el del Valle de los Caídos, violando todas las leyes, divinas y humanas, ni que se propongan acallar a quienes proclamen la verdad. Lo peor es que quieren revolver los muertos de un bando para echarlos a la cara del otro con el fin de proclamarse mejores, cuando nunca lo fueron. Y eso exige resucitar a esos dos bandos y acabar con la reconciliación de 1978. Juegan con fuego los muy insensatos y luego, de lo que pase, dirán como ahora que los responsables son otros.

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