Debate sobre la cadena perpetua

Contra el artículo 25

Emilio Campmany

Enrique López ha vuelto a defender su tesis de que en España puede implantarse la cadena perpetua sin necesidad de reformar la Constitución. Federico Trillo, jurista tan fino como López, opina que no, que en España, si se quiere implantar la cadena perpetua, hace falta reformar la Constitución. Creo que tiene razón Trillo. El articulo 25 es muy claro: "Las penas privativas de libertad (...) estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social". La cadena perpetua no se orienta a la reinserción social. Es más, lo que la perpetua persigue, y en eso precisamente reside su atractivo, es que el condenado no vuelva a estar inserto en la sociedad.

Ahora, no sé de dónde saca Trillo que el PP debe renunciar a implantar la cadena perpetua por tener que reformar la Constitución para hacerlo. Mucho más cuando parece que una considerable mayoría de españoles quiere imponerla para los casos de terrorismo, crimen organizado y asesinos pederastas. ¿Tan poco centrista es proponer que se introduzcan estas excepciones en el articulo 25?

Seguramente Trillo, y buena parte de la actual cúpula del PP, incluida la del País Vasco, me dirán que una reforma constitucional por este motivo no merece la pena. Y digo yo que, si no merece la pena reformarla por esto ¿por qué otra cosa puede merecerlo? En asuntos mucho más triviales, el Partido Popular se ha mostrado a favor de una reforma constitucional. ¿Por qué aquellos sí y éste no?

Trillo y el resto de constitucionalistas de su partido me dirán que el artículo 25 pertenece la núcleo duro de la Constitución y que su reforma exige farragosos trámites (disolución de las cámaras, aprobación por parte de las nuevas y ratificación en referéndum). ¿Y esto es un inconveniente? Yo no le veo más que ventajas. Se supone que, para un partido que está en la oposición, unas elecciones anticipadas constituyen una oportunidad.

Entonces, desde el PP, me argumentarán que el PSOE nunca apoyará algo que obligue a convocar elecciones anticipadas y que proponer cosas que no van a ser aprobadas desgasta al partido. Se equivocan. Si el PP se decidiera a llevar ante las Cámaras la cadena perpetua para los más graves delitos, el PSOE se vería en un serio aprieto. Tendría que elegir entre rechazar algo que respaldan la mayoría de españoles, de izquierda y de derecha, o aceptarlo, lo que le obligaría a soportar unas elecciones anticipadas en medio de la división que el asunto provocaría en toda la izquierda y en el PSOE mismo.

La excarcelación de De Juana Chaos y la indignación que la misma ha producido brinda al PP la ocasión de hacer una propuesta que respaldan la mayoría de españoles, poner en un apuro al Gobierno del PSOE y dar una oportunidad a que haya elecciones anticipadas. ¿Dónde están los inconvenientes? Y, sin embargo, no quieren hacer la propuesta. Sólo hay una posible explicación. Aborrecen hasta tal punto ser de derechas que se niegan a defender cualquier cosa que pueda ser tildada de tal, ni siquiera cuando la respaldan algunos electores de izquierda. Tengo dicho que estos dirigentes del PP no saben jugar al póquer. A veces parece que ni siquiera dominan las sutilezas estratégicas del parchís.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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