Cumbre económica en la Moncloa

Conspiración de ignorantes

Emilio Campmany

José Luís Rodríguez Zapatero ha invitado a Mariano Rajoy a reunirse con él en la Moncloa para hablar de la crisis económica y para ver si es posible pactar alguna medida con la que hacerle frente. Los periódicos se muestran escépticos porque ambos mantienen posturas muy distantes en la materia. Es verdad que Zapatero y Rajoy no llegarán a ningún acuerdo, pero no será por la mucha distancia que hay entre las dos posturas. No acordarán nada porque no saben nada de lo que van a hablar. Zapatero ignora la diferencia entre un sistema fiscal regresivo y otro progresivo y no consta que Jordi Sevilla, que fue el que se comprometió a explicárselo, lo haya hecho. Rajoy no para de reclamar al Gobierno acción y medidas contra la crisis, pero proponer, lo que se dice proponer, todavía no ha propuesto nada digno de ser debatido.

Al menos el gallego ha tenido la prudencia, que el temerario leonés desprecia, de exigir que antes se reúnan los expertos de ambos partidos para ver si son capaces de ponerse de acuerdo en algo. Los negociadores serán Solbes y Montoro, que sin ser Boyer ni Rato, al menos saben distinguir el PIB del IPC.

Por otra parte, si la atrevida ignorancia que en materia económica lucen los dos dirigentes de los dos grandes partidos no fuera suficiente, en ambas formaciones puede encontrarse gente con altas responsabilidades dispuesta a competir en ver quién dice el disparate más grande.

Miguel Sebastián, para tranquilizar al sector del automóvil, que ha retrocedido a los niveles de 1998, les dice que el futuro está en los vehículos híbridos. Puede que a Sebastián le gusten mucho los automóviles híbridos por lo que sea, pero él no puede ignorar que, en España, tanto si el motor se alimenta de gasolina como si lo hace de electricidad, todo sale del petróleo, ya que la mayor parte de nuestra electricidad proviene de centrales térmicas. Los híbridos tendrían sentido si, como en Francia, dispusiéramos de una buena red de centrales nucleares. Pero ni la tenemos ni parece que vayamos a tenerla a medio plazo. Así que, ¿qué sentido tiene quemar petróleo para producir electricidad con la que alimentar coches híbridos que ahorran petróleo?

Al otro lado del espectro político, el panorama no es más alentador. Gallardón, después de haber dejado a los madrileños en situación de tener que vender a los niños como esclavos para poder pagar las deudas que ha contraído, achaca la culpa de la crisis al ultraliberalismo, como si él fuera socialdemócrata de toda la vida. Pero, lo peor es que va y dice que es el momento de las administraciones públicas. Es posible que la solución a la crisis esté en manos de las administraciones públicas, pero siempre que al frente de las mismas no esté gente como Gallardón. En realidad, con cinco como él bien repartidos entre las administraciones central, autonómica y local no necesitaríamos ninguna crisis para irnos definitivamente a pique.

¿Merecemos esto? Vargas Llosa, hablando del suyo, ha recordado hace unos días que cada pueblo tiene el Gobierno que se merece. Nosotros, para asegurarnos de que tendremos siempre el que nos merecemos, no nos hemos conformado con uno que esté a nuestra altura, sino que le hemos puesto enfrente a una oposición que no desentone.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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