Ciudadanos se queda sin resuello

Emilio Campmany

Cualquiera puede comprobar entrando en la página de El Periódico de Andorra que Ciudadanos está perdiendo una parte considerable de sus apoyos, hasta el punto de pasar de soñar con ser segunda fuerza a quedarse inequívocamente en cuarta. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Para empezar, hay que tener en cuenta que el votante de Ciudadanos que es exelector del PP suele ser un votante muy crítico que, consciente de ser de derechas, está dando el voto a un partido que no lo es. Y, como le ocurrió a UPyD, a la más mínima decepción, lo abandona.

Y motivos para desilusionarse ha habido. Es así porque Ciudadanos ha querido por mor de seriedad ser concreto en su oferta. Mientras los otros disfrazan de propuestas lo que no son más que fábulas y omiten la inconfesable letra pequeña, Ciudadanos no para de hacer proposiciones realistas que, por realizables, asustan más a quienes disgustan. Así, Ciudadanos renunció a obtener ni un voto en el País Vasco y en Navarra oponiéndose al cupo, sin que algo tan coherente con el principio de igualdad de los españoles ante la ley haya despertado ningún entusiasmo en el resto de España. Tampoco tuvo la picardía de limitar sus propuestas sobre violencia de género a las banalidades que dicen todos relativas al incremento de medios en el corto plazo y a las campañas de educación en el largo. Allí donde propone subir un impuesto, el elector de derechas se enoja sin ver que a la vez pretende bajar otros. Se examinan las propuestas de Ciudadanos con un rigor extremo a la vez que se olvidan los muchos incumplimientos del PP.

Por otro lado, las agresiones verbales y físicas de las que ha sido objeto Rajoy han despertado en su favor las simpatías de electores que, por mucho que estuvieran inclinados a votar a Ciudadanos, son del PP de toda la vida. No sólo, sino que crezca la probabilidad de un Gobierno PSOE/Podemos, por lejos que todavía esté, anima a dejarse seducir por D'Hondt y votar a regañadientes al PP. Mucho más después de ver de qué son capaces de hacer los podemitas en Madrid y Barcelona a ciencia y paciencia de los socialistas.

Sin embargo, creo que hay dos argumentos que todavía juegan a favor de Albert Rivera, por más que éste no los explote en esta recta final de campaña. El primero es que Ciudadanos es el único partido que defiende que el Poder Judicial sea genuinamente independiente, algo indispensable para combatir la corrupción y que pone en evidencia que los demás no quieren en realidad acabar con ella. El segundo es que es el único partido que defiende de verdad la unidad de España. Y esto no es sólo un punto del programa que podrían luego defraudar. Esto lo han demostrado donde más difícil era porque la han defendido en el lugar donde más amenazada estaba, en Cataluña. No entiendo por qué no encuentran el modo de resaltarlo.

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