Ciudadanos: 'misera mediocritas'

Emilio Campmany

A pesar de su explícita declaración de no querer peces, Ciudadanos no ha tenido más remedio que mojarse. Que tarde o temprano ocurriría era incuestionable. Pero ¿cómo hacerlo sin perder votos o en lo posible ganarlos? Los muchos exvotantes del PP que hoy tiene Ciudadanos esperaban que su voto sirviera para obligar al PP a regenerarse y hacer una política fiscal y presupuestaria más acorde con su propio ideario. Lo que no esperaban ni querían era que se empleara para completar ninguna mayoría del PSOE. Porque, por muy socialista que haya sido la política del PP, que lo ha sido mucho, más lo será la de los socialistas mismos. Encima, donde Ciudadanos apoyará al PSOE será en Andalucía, el lugar en el que los millones desviados se cuentan por miles y los socialistas detenidos por decenas. Albert Rivera puede creer que lo compensará facilitando a Cristina Cifuentes el gobierno en Madrid y quedará luego como un señor haciendo pública manifestación de neutralidad diciendo que él no está para darle el gobierno a la derecha o a la izquierda sino a quien suscriba su plan regenerador, mucho más si quien lo hace es la lista más votada.

Una actitud así tendría sentido si los muchos desertores del PSOE hubieran votado a Ciudadanos como lo han hecho los también muchos que tiene el PP. Sin embargo, no es así. Los renegados del PSOE parecen odiar cualquier solución moderada. Por eso UPyD, un partido abiertamente de izquierdas, logró sus quince minutos de gloria con el voto de la derecha descontenta a base de defender a la nación española de la negociación con la ETA y del desastre que para ella está siendo el Estado de las Autonomías, unos asuntos que en cambio no interesan a los muchos socialistas enfadados que hay. Tan de derechas eran los votantes de UPyD que, cuando encontraron algo parecido que votar que no fuera tan claramente de izquierdas, se marcharon en tropel a Ciudadanos. Pero los socialistas por lo visto no son así. Cuando ellos se indignan porque no les gusta lo que ven se hacen comunistas, que es un modo sin duda peculiar de manifestar el deseo de regenerar nada, mucho más cuando de lo que se trata es de regenerar una democracia.

Si a lo que Albert Rivera aspira es a ser una especie de Agustín Rodríguez Sahagún, no digo nada porque es obvio que ha escogido el camino correcto. Ahora, si lo que quiere es no ser bisagra sino alternativa de Gobierno, se ha equivocado de plano. Para ser presidente del Gobierno tendrá que serlo con los votos de la izquierda, que ya se ve que no los atrae, o con los de la derecha. Y a la derecha no le gusta que con sus votos se le dé el Gobierno al PSOE. Una cosa es que los grandes caladeros de votos estén en el centro y otra muy distinta es que se pueda ganar a base de ser equidistante. A los electores de derechas, a diferencia de muchos de izquierdas, les gusta votar a gente moderada aunque ellos no lo sean, pero claro, no tanto como para aceptar sin rechistar que sus representantes le den el gobierno a la izquierda, que encima es cualquier cosa menos moderada.

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