Carvajal, mejor en Estados Unidos

Emilio Campmany

Cuando escribo, parece que el Pollo Carvajal será extraditado a Estados Unidos. García Castellón no ha podido detener la entrega para que declare el día 27 sobre la financiación ilegal de Podemos. Son muchos los españoles que creen a pie juntillas que los jueces, todos los jueces, se dividen en progresistas y conservadores y que toda causa con implicaciones políticas se resuelve según la ganadería a la que pertenezca quien tiene que juzgar. Afortunadamente, eso no es casi nunca exactamente así. Pero el caso es que en esta ocasión son muchos los que creen que la decisión de extraditarle aprisa y corriendo tiene por finalidad evitar que cuente lo que sepa de cómo fue financiado Podemos por el régimen chavista.

Es posible. Sin embargo, no parece lógico que sea así. Lo que siempre ha querido el Gobierno es que Carvajal no fuera extraditado. Pero, fueran cuales fueren los argumentos norteamericanos, el Consejo de Ministros no se atrevió a rechazar la solicitud. Y el Ministerio del Interior no se ha atrevido a darle el asilo que pidió y que habría evitado la extradición. Es verdad que en su momento al Pollo se le dio la ocasión de escapar, que naturalmente aprovechó. Y también lo es que quien lo ha localizado es la DEA, que condujo a la Policía española hasta él. Pero, una vez detenido por segunda vez, no parece que el Gobierno esté en condiciones de negar a los norteamericanos lo que piden. Ni hay base jurídica para hacerlo.

De modo que, Dios mediante y si el tiempo no lo impide, Hugo Carvajal será extraditado a los Estados Unidos. Si para cuando esté allí todavía quiere largar sobre la financiación de Podemos, no hay problema para que lo haga por videoconferencia. Aunque cabe que, una vez que no ha logrado detener la extradición, pierda el interés. Pero esto no es importante. Lo importante es que está en manos de los norteamericanos. Las leyes estadounidenses imponen condenas de cárcel muy largas. Y estas condenas pueden reducirse considerablemente colaborando con la Justicia. En Estados Unidos, la Administración Biden tiene mucho interés en destapar las conexiones del actual Gobierno de España con el régimen chavista para desenmascarar no sólo al propio Gobierno español, sino sobre todo la política de protección del chavismo que está desplegando Josep Borrell en nombre de la Unión Europea. En Bruselas, Borrell cuenta con la vista gorda de Francia y Alemania a cambio de que el socialista defienda los intereses de las dos, contrarios a los de Estados Unidos, en Rusia y China. Pero, si todo sale a la luz, el apaño no se sostendrá y París y Berlín se verán obligados a renegar de Borrell y de su política prochavista.

Para quienes ansiamos que se conozcan las conexiones del PSOE y Podemos con la dictadura comunista venezolana, es mucho mejor a la larga que el Pollo esté en Estados Unidos que en España.

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