Carta a don Diestro Indeciso

Emilio Campmany

Estimado don Diestro:

Todavía no he superado el estado de agitación en que me dejó su llamada del martes por la noche. Su amenaza de enrolarse en las filas de la abstención me inquietó muchísimo. Quiero suponer que fue una reacción poco meditada, consecuencia del bajísimo nivel intelectual del debate que acabábamos de ver los dos. Espero que, al recibo de la presente, haya reconsiderado lo que entonces llamó "decisión firmísima de no ir a votar". No olvide lo que conseguí decirle aquella noche entre sus improperios y lamentos, que abstenerse es tanto como votar a los partidos a los que bajo ninguna circunstancia votaría. De su abstención, quienes más se beneficiarían son Pedro Sánchez y Podemos.

Sospecho no obstante que no sólo fue la pésima calidad del debate lo que le impulsó a, en un arrebato algo infantil, si me permite decírselo, tomar tan grave decisión. Me parece, don Diestro, que usted, como tantos otros de su misma cuerda, que también es la mía, resuelto como está a no votar a la izquierda, todavía no sabe si votar a Ciudadanos, al PP o a Vox. Y los debates, con la ausencia de Vox, el perfil bajo de Casado y la sobreactuación de Rivera, lejos de despejar sus dudas, han acrecentado su indecisión. Quizá ha pensado que el mejor modo de salir del trance es al estilo de Fernán Gómez, mandándolos a todos a la mierda. Es muy natural, pero poco inteligente. Votar hay que votar. Pero ¿a quién?

No me dijo en qué circunscripción votaba. Pero, si fuera una de las grandes, donde con toda seguridad los tres partidos entre los que está usted dudando lograrán representación, da un poco igual lo que elija. Hágalo por aquél que mejor responda a sus preocupaciones e inquietudes sin remordimiento alguno. Si, por el contrario, vota en una circunscripción pequeña o mediana, tendrá que plantearse la cuestión del voto útil. El problema es que carecemos de encuestas fiables, y puede que lo que parece un voto útil al final no lo sea y meta usted la pata dos veces, una por votar a quien no le apetece votar y otra por hacer que su voto se pierda. Una solución es hacer usted mismo una encuesta entre las personas de su entorno y decidir en consecuencia. Si ni siquiera así consigue convencerse de cómo puede ser su voto más eficaz, elija al partido que más le guste y que sea lo que Dios quiera.

Del Senado, olvídese. Una vez que los tres partidos de su preferencia han sido incapaces de ofrecerle una solución pactada, y siendo como es imposible una coordinación popular, que no otra cosa es la propuesta 1+1+1, objeto de una absurda e inútil campaña de desprestigio para beneficiar al PP, da igual lo que haga: el PSOE tendrá con toda probabilidad mayoría absoluta en la Cámara Alta.

En cualquier caso, don Diestro, no deje de votar. Consciente de que esta carta le ha resuelto muy pocas dudas, si es que ha podido despejarle alguna, se despide de usted uno que padece la misma indecisión que usted.

Atentamente,

Emilio Campmany.

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