Atribuir a Zapatero los méritos de Aznar

Emilio Campmany

Uno de los fenómenos más curiosos de este final de campaña es la caída libre que en las encuestas sufre uno de los dos partidos que hasta hoy se habían alternado en el Gobierno. Se derrumba irremisiblemente el PSOE de Pedro Sánchez. Para explicarlo hay varias teorías. Está la muy simple de que Pedro Sánchez no vale. Si fuera así, bastaría sustituirlo por Susana Díaz. También se alega que el electorado le está haciendo pagar el haber abierto a Podemos las puertas de tantos ayuntamientos, donde los ciudadanos padecen las ocurrencias de estos marxistas de escasas lecturas y pocas luces. El caso es que Sánchez, desconcertado al ver que nada de lo que hace o dice le ayuda a remontar el vuelo, se puso a gritar muy enfadado en un mitin y a reivindicar el pasado del PSOE. No sé si esto le servirá para recuperar electores, habida cuenta de cómo es ese pasado, pero allá él y sus asesores. Lo intolerable es que atribuya a su partido hazañas que son de otros.

En un mitin afirmó que fue el PSOE quien acabó con la ETA y que por tanto nadie tiene derecho a dar ninguna lección a su partido. No encuentro ahora nada de verdaderamente meritorio que atribuir a ningún gobierno del PSOE, pero, en cualquier caso, no está entre los posibles méritos el haber acabado con la ETA. Primero, porque la ETA sigue existiendo; y segundo, porque, aun siendo cierto que ha dejado de asesinar, como consecuencia de lo que Zapatero negoció con ella, la verdad es que lo que le permitió hacerlo fue que Aznar la debilitó tanto como para no tener otra salida que agarrarse al salvavidas que le arrojó Zapatero. El PSOE no acabó con la ETA. Lo que hizo fue darle oxígeno a cambio de que dejara de matar.

Cuando el 11-M, la ETA estaba a punto de ser derrotada por medios exclusivamente policiales sin que se tuviera que hacer ninguna concesión, que es lo que tendría que haber sido. Llegado al poder Zapatero, y con el fin, entre otros, de evitar que históricamente Aznar pudiera atribuirse ese triunfo, Zapatero se ofreció a salvarla siempre que abandonara los asesinatos. ETA se mostró dispuesta a hacerlo a cambio, no de la independencia del País Vasco, un objetivo que ya no estaba a su alcance gracias a Aznar, pero sí a que se le permitiera volver a las instituciones y alguna cosa más que no sabemos, pero que sospechamos, como puede ser la liberación paulatina de algunos presos y Navarra y la consiguiente aplicación de la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, que prevé la posibilidad de que la Comunidad Foral se integre en el País Vasco. Luego, que Sánchez crea que es algo de lo que enorgullecerse el haber transformado lo que estaba a punto de ser una derrota incondicional en un fin negociado del terrorismo mediante concesiones inconfesables es problema de Sánchez.

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