Campaña

Antigallardonismo

Emilio Campmany

El gallardonismo parte de la base de que España es de izquierdas. Ergo, es imposible ganar elecciones en España desde la derecha. Por tanto, es necesario hacer política de izquierdas y dorarle la píldora a los nacionalistas para, contando con los votos de la derecha, arañar aquí y allá votos de electores de izquierda y de nacionalistas y configurar así una mayoría victoriosa. Se llama gallardonismo porque es Alberto Ruiz Gallardón quien ha elevado esta estrategia al estado de arte. Para los electores del PP la cuestión es: y si es para hacer política de izquierdas, ¿para qué queremos que gane el PP?

Rajoy se ha gallardonizado. Luego, el PP que pudiera vencer en las elecciones de 2012 lo hará para gallardonear en el Gobierno. A principios de 2009, pedí a los electores gallegos del PP que no votaran a Feijóo para desprestigiar al gallardonismo. No me hicieron caso ante la tesitura de tener que soportar cuatro años más a Touriño. Así que será el Rajoy gallardonado quien encabece el PP en 2012 sin que nada que razonablemente pudiera ocurrir en las elecciones del día 22 pueda impedirlo.

No obstante, sí hay un resultado que podría, si no matar, al menos herir al gallardonismo. Así ocurriría si, en Madrid capital, Esperanza Aguirre, la candidata del PP a presidir la Comunidad y antigallardonita en estado puro, saca a Alberto Ruiz Gallardón, el candidato al Ayuntamiento, cuantos más votos, mejor. Tal hecho demostraría que el gallardoneo no es tan rentable electoralmente como su inventor preconiza y obligaría a Rajoy a revisar su gallardonizada estrategia.

Pero, aunque no valiera para eso, serviría para algo mucho más importante en el caso de que se produjeran en 2012 alguno de estos escenarios. Imaginen que Rajoy pierde o, aun ganando, quien forma Gobierno es el PSOE aliándose con los nacionalistas. Habría que buscar a otro líder que lo sea de la oposición y Gallardón será el primer nombre en venir a la boca, sobre todo si logra su propósito de ser el número dos de la lista de Madrid. Sus posibilidades para tal caso quedarían francamente disminuidas si se hubiera demostrado tener mucho menos tirón electoral que Esperanza Aguirre.

Cabe un segundo escenario aun más atemorizador. Que un Rajoy ganador por mayoría simple sea incapaz de forjar una alianza con los nacionalistas y éstos se muestren dispuestos a apoyar, en cambio, un Gobierno presidido por Gallardón. La única forma de evitar semejante desastre es dando a los gerifaltes del PP dispuestos a oponerse el argumento de que Gallardón no tiene tirón electoral.

Emilio Campmany, jurista y analista político. Autor de Operación Chaplin (Algaida), Quién mató a Efialtes (Ciudadela) y Verano del 14 (Esteságoras).

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