Caso Bárcenas

Allá van leyes...

Emilio Campmany

A uno de Sevilla le puede parecer muy natural que un tío de Pontevedra como Rajoy tenga tan poca gracia cuando dice que será candidato del PP. Pero el problema no es que sea de Pontevedra, es que lo que dice no la tiene. ¿Qué gracia puede tener para los militantes del PP que se les diga que serán dirigidos por quien les garantiza el desastre? Y encima resulta que, para lograr tan triste resultado, tiene que poner en evidencia a nuestro Estado de Derecho en el caso Bárcenas torciendo el brazo a las instituciones y demostrando que en España los hay que están, como él, por encima de las leyes. Es como si el empeño de salvar a la infanta donde cualquier otro hubiera acompañado a su cónyuge al cadalso no fuera más que para seguir su ejemplo y salvarse él en trance todavía más obsceno.

La Fiscalía, que estuvo apoyando al juez Ruz en lo de la comisión del delito fiscal del PP a cuenta de las donaciones ilegales, ha decidido admitir pulpo como animal de compañía, esto es, el criterio de Hacienda, según el cual las donaciones ilegales, aunque sean ilegales, están exentas. El asunto es bien sencillo. Bárcenas paga con casi 900.000 euros de dinero negro las reformas de Génova, 13. Como el PP no puede admitir que ese dinero es suyo, nos endilgan que Bárcenas, que será un corrupto pero también es muy generoso, lo paga de su dinero. Siendo esta donación ilegal, el PP debería haber tributado más de 200.000 euros por el Impuesto de Sociedades. Hay delito fiscal porque la suma supera los 120.000 euros.

Cuando una persona jurídica comete un delito fiscal, se atribuye a su máximo responsable. Primero intentaron vender que era Bárcenas por serlo de las finanzas del PP, pero viendo que eso no iba a colar y que quien salía como delincuente fiscal era Rajoy, han cambiado de táctica y han decidido negar la evidencia. Esto es, negar que defraudar 200.000 euros sea delito fiscal. ¿Y cómo lo argumentan? Diciendo que las donaciones a los partidos están exentas incluso cuando son ilegales. Entonces, ¿qué efecto negativo tiene para un partido recibir una donación ilegal? Ninguno, contesta Hacienda y asume hoy la Fiscalía. Entonces, ¿para qué distingue la ley entre donaciones legales e ilegales? Por gusto.

De forma que para que al PP le vaya bien teniendo como candidato a Rajoy ha tenido la Agencia Tributaria, que nos trae a todos a mal traer dando siempre a toda duda la interpretación más favorable a sus intereses, que defender la tesis peregrina de que lo ilegal está tan exento fiscalmente como lo legal. Y la Fiscalía, asumir la bizarra teoría. Ya sólo les falta que los jueces también lo hagan y desaparecerá este torpe obstáculo a la graciosa profecía de Rajoy acerca de lo bien que le va a ir al PP bajo su dirección. No será rey, pero ya ha logrado que las leyes vayan do él quiere. No es mérito suyo, sino demérito del país que gobierna.

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