Cataluña

A Gandhi no se le hubiera desinflado el suflé

Emilio Campmany

Los nacionalistas irritan siempre. Les gusta joder con la pelota, como diría Serrat. Pero cuando más lo hacen es al compararse con gente que ha sufrido de verdad, no como ellos, que se han pasado la vida mamando dinero público, si no robándolo abiertamente. Se han comparado con Martin Luther King, cuando si hay alguien que sufre segregación en Cataluña son los que no son nacionalistas. Otras veces lo han hecho con Nelson Mandela, a pesar de que lo único que les une es que tanto el Congreso Nacional Africano como Terra Lliure fueron organizaciones terroristas. Ahora, lo que me subleva es que se comparen con Ghandi, especialmente cuando recurren a esa cita suya que reza: "Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas".

La frase induce completamente al error si se aplica a la Cataluña de los últimos 40 años porque no pueden decirse más falsedades con tan pocas palabras. Los nacionalistas catalanes no sólo no fueron ignorados, sino que fue precisamente el escucharlos demasiado lo que produjo ese desastre que se llama Estado de las Autonomías. Tampoco nos hemos reído nunca de los nacionalistas catalanes y eso que lo han merecido tantas veces. Más bien al contrario. Son ellos los que se ríen de la bandera y del himno españoles mientras queman la una y pitan el otro. Mucho menos han sido los nacionalistas en ningún momento atacados. Al contrario. Habiendo dado desde hace tiempo motivos sobrados para intervenir sus gobiernos, el de la nación jamás se ha atrevido a hacerlo, como habría sido por otra parte su obligación. En lo que sí tienen razón los independentistas catalanes es en lo de que entonces, cuando no ocurre nada de lo que dicen que pasa, ganan.

Lo gracioso es que sea una victoria que no terminan de desear. Celebran el referéndum, suben en las encuestas, elaboran hojas de ruta, programas de transición nacional, pactan solemnes alianzas, pero irse, lo que se dice irse, no terminan de hacerlo, como sucede en No me amenaces, que están que se van, que se van, que se van y no se han ido. Así que ni en eso se parecen a Gandhi, que ése sí quería de verdad la independencia de su país. De hecho, Gandhi, tras un éxito como el del 9-N, jamás hubiera permitido que se le bajara el suflé como se les está bajando a Mas y Junqueras.

En cualquier caso, más que Martin Luther King, Mandela o Gandhi, a quien se parecen es a Rinconete y Cortadillo. Lo que pasa es que no pueden reconocerlo, no porque sean pícaros de una altura moral que no puede compararse con la de King, Mandela o Gandhi, sino porque son personajes españoles. De hecho, no me extrañaría que la lectura de sus andanzas estuviera en trance de ser prohibida en Cataluña no vaya a ser que alguien se dé por aludido.

A continuación