Barça-Madrid

17:14

Emilio Campmany

El Barcelona es más que un club. De acuerdo. Pero como ariete de la independencia no vale. Lo que se cantó a voz en grito en el Camp Nou fue el himno del equipo. Y no creo que Mas esté pensando en cambiar Els Segadors por el Cant del Barça. En cambio, lo de gritar "In-inde-independencia" no fue, digan lo que digan los medios catalanes subvencionados, para tanto. Se suponía que lo gritarían en el minuto 17:14 de los dos tiempos. En el primero sí se oyó. Pero en el segundo, supongo que distraídos con el segundo gol de Messi, yo no oí nada, digan lo que digan los compañeros de El Periódico. Cabe la posibilidad de que los separatistas no se hayan enterado de que había que berrear en los dos tiempos, pero digo yo que vaya porquería de patriotas que no se enteran de cuándo hay que bramar por lo que tanto ansían o que se distraen con cosas tan prosaicas como un gol, por mucho que la portería donde se marque sea la del Madrid.

En cuanto a las esteladas, había bastantes, pero no puede decirse que las tribunas estuvieran alfombradas con ellas. Había en un fondo una gigantesca bandera separatista, pero tal enormidad suena a cosa oficial y no a espontánea reacción del pueblo llano. Sí es verdad que antes de comenzar el partido toda la grada se convirtió en una barrada, y que, aunque las cartulinas fueron proporcionadas por la directiva del club, no cabe duda de que uno no la levanta si no quiere. Pero la cuestión es que la bandera que vinieron a desplegar de este modo los aficionados fue la de su autonomía, no la de la independencia, ya que carecía de la estrella. Así que tampoco por ahí puede decirse que la demostración separatista haya sido un éxito completo. Si los espectadores de alguna parte del estadio hubieran tenido que levantar cartulinas azules y blancas que representaran la estrella sobre fondo turquesa, quizá la demostración no hubiera sido tan unánime. En el próximo partido debieran hacer eso para que comprobemos hasta qué punto el culé flipa con la independencia.

Lo que no me ha gustado es que los periodistas que estaban allí no comentaran los gritos del primer tiempo pidiendo la secesión. Al menos, en Gol TV, que es la cadena a través de la cual yo he visto el partido, nada dijeron. Y eso está muy mal porque el periodista, aunque sea deportivo, es periodista y su obligación es contar lo que ve y lo que oye. No hacerlo es propio de dictaduras. Se trata en definitiva de hacernos creer que la cosa no pasa de ser un calentón que con el pacto fiscal se arreglaría en un pispás. Eso querrían los empresarios catalanes, poder negociar el pago de sus impuestos con la Hacienda catalana, tan simpática, en vez de con la agria Agencia Tributaria española. Pero esa es otra historia.

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