Una palabra malsonante

Eduardo Goligorsky

Mariano Rajoy opinó, desde China, que Artur Mas se "ha metido en un lío" al convocar el referéndum ilegal del 9-N. Si el presidente de Gobierno no estuviera obligado, por la dignidad de su cargo, a moderar el lenguaje, podría haber empleado una palabra malsonante y mucho más gráfica importada del Cono Sur, una palabra que ya ha adquirido ciudadanía española, como "escrache" y "boludo". Porque lo que ha montado en Cataluña el presidente de la Generalidad desde que inició su cruzada mesiánica es lo que allá se define como un auténtico “quilombo”. Inicialmente, el quilombo era un burdel, pero la Real Academia lo acepta como sinónimo de “lío” y “barullo”, aunque su acepción original confiere a este término un aire barriobajero. Y el lío que estamos viviendo justifica el matiz malsonante: esto es un quilombo.

Intimidatoria y represiva

Hay que recordar, una vez más, que la cruzada mesiánica no es producto de una iluminación paulina del presidente de la Generalitat al caer del caballo, sino la culminación del proceso "hoy paciencia, mañana independencia" que inició, hace más de treinta años, su padre político, Jordi Pujol. Y precisamente el mismo día en que Artur Mas firmaba la convocatoria aparecía en La Vanguardia una fotografía que da al traste con todas las promesas de regeneración y refundación: Jordi Pujol sale del Parlament después de montar allí un espectáculo digno del quilombo imperante y lo rodean, solidarios, los diputados de CiU que lo acompañan hasta el coche. Es la viva imagen del capo di tutti capi haciendo ostentación de autoridad sobre sus fieles consiglieri.

Ignasi Guardans, que fue eurodiputado por CiU hasta el 2009 y se desvinculó a tiempo de la aventura secesionista, amonesta a quienes fueron sus correligionarios y hoy son protagonistas del quilombo y exhiben su lealtad al ex honorable ciscándose en la regeneración, en la refundación… y en la buena gente que los votó (LV, 17/9):

Si esto sale mal, como creo que ocurrirá, estos que hoy callan tendrán una gravísima responsabilidad sobre sus espaldas cuando el país despierte roto, frustrado y en crisis. Y si el sueño se hiciera realidad, y llegara esa Ítaca independiente, se encontrarán en tierra extraña. Y serán ellos entonces los que -para sobrevivir- deberán reprimir por el resto de sus vidas unos ideales, un marco político y un modelo de sociedad abierta y plural por los que nunca tuvieron el coraje de luchar.

Tiene razón. El modelo de sociedad urdido por los movimientos totalitarios que teledirigen la ofensiva secesionista es cerrado y uniforme, y así lo demuestran iniciativas como la de la Assemblea Nacional de Catalunya, que se propone reclutar 100.000 voluntarios para que vayan de puerta en puerta espiando lo que piensan los ciudadanos. Cumplirán la misma función intimidatoria y represiva que desempeñan los Comités de Defensa de la Revolución castristas, creados hace exactamente 54 años, el 28 de septiembre de 1960. Aunque Castro tampoco inventó nada nuevo: este espionaje ya se practicaba desde las porterías en la España de Franco y en la Argentina de Perón.

Institucionalizar el quilombo

Lo que se propone la convocatoria es institucionalizar el quilombo. El discurso con que la presentó el presidente está plagado de inexactitudes y tergiversaciones populistas. Se repiten las alusiones a "manifestaciones multitudinarias" cuya magnitud numérica es difícil de determinar, pero que en ningún caso alcanzaron ni remotamente las dimensiones que les atribuyeron los propagandistas sectarios. Con el añadido de que las democracias descansan sobre los votos depositados en las urnas y no sobre los desplazamientos de masas en las calles. Votos que, además, se emiten en elecciones ceñidas a las normas legales y no en referéndums desprovistos de un mínimo de garantías. En la elección del 25-N los partidos secesionistas fueron votados por el 34 % del censo electoral o por el 40 % si se incluye a la tramoyista ICV-EUiA. Muy lejos de la "mayoría excepcional" que reclamaba el presidente de la Generalitat y de la "gran mayoría de catalanes" que invoca en su discurso.

Para colmo, la arenga injerta unos pasajes en castellano que suenan a tomadura de pelo. Por ejemplo, cuando dice:

Los lazos de hermandad que nos unen con el resto de pueblos de España son intensos y profundos. Tenemos una larga historia en común, historia que continuará con la voluntad de construcción conjunta de la Europa del siglo XXI.

¿Esos lazos son tan profundos como las excavaciones del Born que sirven para alimentar odios entre compatriotas? ¿La larga historia en común era la que explicaban en el simposio "España contra Cataluña" patrocinado por la Generalitat? ¿Qué construirá Cataluña desde los extramuros de la Unión Europea donde languidecerá tras desertar de España?

Y los pasajes injertados en inglés para consumo externo no son menos tramposos. Por ejemplo:

Cataluña (…) es una sociedad moderna compuesta por siete millones y medio de personas, aproximadamente el 70 % de ellas con un origen no catalán.

Pero, ¡ay!, a los hijos de esas personas sólo se les dictan clases monolingües en catalán desobedeciendo todas las sentencias judiciales.

Facilitar el pucherazo

También se explica en los pasajes en inglés que en el referéndum podrán votar los mayores de 16 años, sin aclarar que esto, y el derecho a voto otorgado a extranjeros comunitarios con un año de residencia y no comunitarios con tres años de residencia, implica una violación de las leyes españolas practicada con el fin de facilitar el pucherazo. Reflexiona el filósofo catalán Norbert Bilbeny, más preocupado por la ética que por la obediencia sectaria (LV, 9/8/2013):

Hay jóvenes muy cabales y hay maduros muy inmaduros: También hay adultos que por limitación funcional no tienen discernimiento y en cambio no se les impide votar. Pero no se trata de pesar la inteligencia. Sino de respetar la importancia del sufragio universal y la seriedad y las consecuencias del derecho al voto, que muchos creemos que no puede ejercer un menor de edad. ¡Salvo que admitamos que a los 16 ya no se es menor de edad! Pero entonces habría que ser mayor de edad a todos los efectos. ¿Estamos dispuestos a ello?

Sergi Pámies desmonta este mismo ardid fraudulento con un cáustico autorretrato (LV, 19/9):

Si intento recordar cuáles eran mis ideas políticas a los dieciséis (1976), me horrorizo retrospectivamente. (…) También recuerdo que era extraordinariamente influenciable y me dejaba deslumbrar por cualquier artículo leído, película vista o discurso escuchado. Y, además, abrazaba con entusiasmo la típica radicalidad revolucionaria y "señoritinga" de país opulento, que aspira a hacer compatibles ramalazos de justicia totalitaria presuntamente redentora con la exigencia de libertad total para votar y expresarse sin límites ni censuras.

Pequeño Estado mostrenco

Tan perversa como la explotación del voto inmaduro, cautivo de la propaganda torticera inculcada en todos los niveles del proceso educativo y por todos los medios de comunicación, es la política encaminada a captar para el bloque secesionista los sufragios de determinados residentes extranjeros cuya lealtad a las instituciones democráticas está en entredicho. La firma del experto Eduardo Martín de Pozuelo avala la veracidad de la información (LV, 24/9):

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguró ayer que la fundación Nous Catalans de Convergència Democrática de Catalunya (CDC), dirigida por Àngel Colom, ex secretario de Esquerra Republicana de Catalunya, está prometiendo "el paraíso en la tierra" a los musulmanes que residen en Catalunya si apoyan la independencia, (…) Confirmó la existencia de informes de los servicios de inteligencia de la Policía Nacional que relatan movimientos de CDC para captar un voto favorable al soberanismo del medio millón de musulmanes que viven en Catalunya. De hecho, estas afirmaciones aparecen en dos informes confidenciales a los que ha tenido acceso La Vanguardia, procedentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado, destinadas a la vigilancia del islamismo en Catalunya. (…) Recordó [Fernández Díaz] que recientemente hubo que expulsar a una persona vinculada a esa fundación "por actividades contrarias a la seguridad interior de España", en referencia a Nureddine Zuni, presidente de la Unión de Centros Culturales Islámicos de Catalunya y director del espacio catalano-marroquí de Nous Catalans, que fue expulsado en el 2013 por difusión de ideas salafistas.

La connivencia de los salvapatrias con los enemigos activos de nuestra civilización los degrada aun más que el ocultamiento de una fortuna adquirida mediante chanchullos gracias a la permisividad de la dictadura franquista. El proceso de desintegración de España que inició Jordi Pujol y pretende culminar su delfín Artur Mas, despierta el apetito de todos los tahúres que juegan en el casino global. Los autóctonos (cabecillas de la insurrección, demagogos populistas e irredentistas antisistema) y los foráneos miran con codicia ese pequeño Estado mostrenco en el que puede convertirse una Cataluña desprendida de la Unión Europea. Ha llegado la hora de darles con la ley en los morros y demostrarles que esta sociedad ha superado el mal trance del quilombo.

A continuación