Las mafias brindan con cava

Eduardo Goligorsky

El 14 de marzo el comisario político de La Vanguardia, Jordi Barbeta, destiló su habitual dosis de proselitismo secesionista en una raquítica columna titulada "¡Hala Madrid!", donde enumeraba las empresas de primera magnitud que prometen establecerse en Cataluña. "No paran de llegar noticias que alimentan el optimismo de los catalanes", se jactaba, para transmitir la impresión de que las soflamas independentistas no solo no ahuyentan las inversiones sino que las atraen. Omitía reconocer que si la corriente de capitales fluye hacia Cataluña es porque quienes la controlan saben que esta es una región que forma y seguirá formando parte de España y de la Unión Europea, tal como manda la racionalidad política y económica. El hecho de que las inversiones continúen llegando es una prueba más de que en los centros de poder nadie que esté en su sano juicio cree posible que una comunidad culta retroceda voluntariamente, en el siglo XXI, a las tinieblas del feudalismo tribal, y rompa así con su entorno civilizado.

Autoridades insumisas

El mismo día en que el comisario político Barbeta nos endilgaba su escueto sermón militante en la página 18, el diario al que dicta la línea de servidumbre ideológica publicaba, en las páginas 24 y 25, un meduloso y documentado informe que demolía la entelequia optimista. Su título:

ALTA DELINCUENCIA - Catalunya, favorita del crimen organizado

La noticia no debe tomarnos por sorpresa. Es lógico que las bandas mafiosas se radiquen y consoliden su hegemonía en un territorio donde los gobernantes locales se enorgullecen de desobedecer las normas constitucionales, los fallos judiciales y las leyes que dicta el Congreso. Cuando las autoridades son las primeras en declararse insumisas y en confabularse para trocar sus caprichos sectarios en sustitutos del derecho, se abren las compuertas a todo tipo de transgresiones. La anarquía y el delito se apoderan de la calle y socavan las instituciones. Y las mafias brindan con cava. Escribe el experto Eduardo Martín de Pozuelo en el informe citado:

El potencial criminal del casi medio millar de grupos criminales organizados detectados en España es de tal magnitud que los responsables de la lucha contra este modelo de criminalidad del más alto nivel no dudan en sostener que estos delincuentes "están en posición real de desestabilizar las estructuras básicas del Estado de derecho". (…) Catalunya es la autonomía con competencias en seguridad que sufre la mayor penetración de este fenómeno internacional cuya presencia aumenta sin cesar, de modo que se está convirtiendo en la región geográfica favorita de la alta criminalidad organizada que actúa en territorio español. (…) Datos de última hora indican que en lo que va del 2014 se ha detectado en Catalunya un aumento de esta delincuencia. (…) Según el director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó, de cada tres grupos de crimen organizado detectados en España uno tiene actividad en Catalunya.

Martín de Pozuelo destaca que estos grupos forman parte de las organizaciones multinacionales de carácter mafioso generalmente originarias de Rusia, Italia, países que conformaban la antigua Yugoslavia y, últimamente, cada vez más de Pakistán, Bangladesh y China. Y ofrece un dato instructivo sobre la mafia china:

La gran delincuencia china tiene como objetivos principales el contrabando de mercancías, el tráfico de seres humanos, el fraude fiscal y el blanqueo de capitales. Por estas razones los agentes consideran que deben prestar especial atención al interés demostrado por esta delincuencia organizada –tan difícil de detectar– por el control de espacios portuarios, especialmente los destinados a contenedores, como por la adquisición de naves para el almacenaje masivo de mercancías.

Falsas ilusiones

Artur Mas argumenta, como Barbeta, que las grandes empresas extranjeras hacen cola en la ventanilla de la nonata Ítaca. Cita, como ejemplo (LV, 17/3), las cuantiosas inversiones en el puerto de Barcelona. De capitales chinos, of course, aunque él no lo diga. No se instalan, como alucinan los secesionistas, por solidaridad con la gestación de un nuevo estado independiente, sino porque ambicionan "el control de espacios portuarios, especialmente los destinados a contenedores". Es Martín de Pozuelo quien vuelve a despejar las falsas ilusiones:

Estos grupos escogen para asentarse zonas con una gran densidad de población, flujos migratorios y buenos ejes de comunicaciones aéreas, terrestres y marítimas y obviamente, la existencia de núcleos turísticos favorece su presencia.

Sumemos a estas condiciones otras dos que el experto no menciona –la fractura social y el clima de desobediencia civil estimulado desde el vértice del gobierno autonómico– y llegaremos a los orígenes de este proceso de infiltración mafiosa en el seno de la vulnerable sociedad catalana. Para colmo, la eficacia de la policía autonómica es saboteada por los mismos que la crearon: la maquinaria secesionista bloquea su indispensable coordinación con las fuerzas de seguridad del Estado y la izquierda antisistema, igualmente enquistada en esta maquinaria, la acosa sin tregua.

Con un añadido que también nos ha proporcionado Martín de Pozuelo y que se sintetiza en otro titular (LV, 15/12/2013):

Catalunya, foco europeo del yihadismo

Mientras las mafias brindan con cava y los yihadistas plantan la semilla de la barbarie, las élites secesionistas distraen la atención de los ciudadanos con sainetes de matriz cainita que los hostigan contra sus compatriotas, destruyen las pautas de convivencia y los dejan a merced de sus enemigos. Cataluña fuera de España, de la Unión Europea y de la OTAN, será un bocatto di cardinale para los cárteles de mafiosos y terroristas que pululan por el mundo en busca de estados débiles y marginados. Ya colonizaron Kosovo. Ahora se les hace agua la boca cuando contemplan la posibilidad de zamparse esa tajada de España que una camarilla de iluminados se empeña en condenar al desamparo, amputada del tronco común.

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