La tránsfuga es Arrimadas

Eduardo Goligorsky

Siempre me he complacido de estar entre quienes ignoran los cotilleos sobre personajes como Belén Esteban o Isabel Pantoja por considerarlos frívolos y desprovistos de valor social. Ocuparme de ellos me parecía una lamentable pérdida de tiempo. Ahora descubro que el tiempo que dediqué a lucubrar sobre las presuntas virtudes políticas de Inés Arrimadas y a promover su candidatura estuvo tan desperdiciado como el que otros dedican a opinar sobre figuras de la farándula. Peor aun. Estas no aspiran a ocupar cargos de gobierno, y la señora Arrimadas sí.

Comportamiento intachable

Ahora me reconforta comprobar que cuando ella ha dado la prueba inequívoca de su mala cabeza afloran en su partido, cuya ideología liberal originaria sigue inspirándome respeto, focos de resistencia a la traición que se proponía consumar. Estos focos de resistencia se encarnaron, en Murcia, en los diputados de Cs que frustraron la entrega del gobierno regional a los secuaces de la banda sanchi-comunista.

La lealtad de estos diputados a la línea programática de su partido, en virtud de la cual fueron elegidos, la corroboró el diario portavoz del oficialismo corruptor cuando publicó un editorial en el que calificaba su comportamiento intachable de “Bochornoso transfuguismo” (El País, 13/3). Y el infaltable secretario de organización del PSOE y acompañante de las narcomaletas de la venezolana Delcy Rodríguez, José Luis Ábalos, expectoró: “En Murcia se ha visto la compra de tres tránsfugas como si se tratara de una venta de esclavos, sin ningún rubor, en la plaza pública” (LV, 14/3).

Dice la RAE

Pero ¿qué es un tránsfuga? El Diccionario de la Real Academia da tres acepciones:

1. Persona que pasa de una ideología o colectividad a otra.

2. Persona con un cargo público que no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato.

3. Militar que cambia de bando en tiempo de conflicto.

Evidentemente, los diputados murcianos no solo no cambiaron de ideología o colectividad sino que se mantuvieron firmes en la defensa de los compromisos que habían contraído con sus votantes y en la obediencia al juramento prestado sobre el texto de la Constitución. Tampoco se separaron de su partido sino que se opusieron a que una panda de arribistas mercenarios pusiera el partido y sus representantes al servicio de los enemigos de la integridad de España y de la convivencia entre los españoles.

Reservas morales

El apelativo le cae a Inés Arrimadas como anillo al dedo. Tránsfuga porque abandona el centro liberal constitucionalista para echarse en brazos del sanchi-comunismo conchabado con el Ku Klux Klan identitario y los albaceas del terrorismo etarra. Tránsfuga porque pretende seguir ejerciendo su poder en el partido después de conjurarse para convertirlo en la antítesis de lo que fue inicialmente. Y tránsfuga porque aun en su condición de civil procede como lo haría un militar desertor al cambiar de bando en medio de un conflicto.

Tránsfuga, apóstata, renegada. Productos de una megalomanía incurable. Esperemos que en el seno de Ciudadanos existan las reservas morales suficientes para salvar el partido y, con él, los cogobiernos con el PP y Vox en Andalucía, Castilla y León y el Ayuntamiento de Madrid. Y que en la Comunidad de Madrid, la mayoría absoluta de Isabel Díaz Ayuso convierta la felonía del contubernio sanchi-arrimadas-comunista en un mal sueño.

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