La pesadilla catalana continúa aquí

Eduardo Goligorsky

Augusto Monterroso sintetizó la apoteosis de la pesadilla al escribir: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Veamos el efecto que produce una vuelta de tuerca al relato: "Cuando el catalán despertó, el dinosaurio ya no estaba allí y una serpiente de cascabel enroscada sobre la almohada hacía sonar su apéndice óseo". La pesadilla seguía allí, con otros protagonistas. Como sucede en España, después de la moción de censura triunfante. La pesadilla continúa aquí, en las cuatro provincias del reino de España okupadas por una minoría tribal adicta a una repúblika ficticia gobernada por el testaferro racista de un enjuiciado prófugo. Comparado con la serpiente de cascabel materializada, el dinosaurio de la pesadilla originaria era una mascota doméstica.

Crías de la serpiente

En la vida real, la serpiente de cascabel no está enroscada sobre la almohada sino anidada en su búnker berlinés, desde donde envía pócimas venenosas a sus crías distribuidas por todo el territorio okupado de Cataluña.

Los discípulos de los escamots fascistas del Estat Català de los años 1930 -canonizados por Quim Torra- boicotearon violentamente -con la connivencia del rectorado- un homenaje a Miguel de Cervantes que Sociedad Civil Catalana celebraba en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona. Cuando oyen la palabra cultura, estos neandertales echan mano a las porras porque todavía no tienen pistolas como el mariscal Hermann Göring, a quien se atribuye esta amenaza.

"Hay miedo en la aulas" sentenció el consejero de Ensenyament, Josep Bargalló (LV, 11/6), pero no cargaba la culpa sobre los energúmenos de la CUP, los CDR y los sindicatos de estudiantes de los Països Catalans que bloquean el sistema de enseñanza, sino sobre los jueces que investigan a los docentes supremacistas y discriminadores que humillan e intimidan a sus alumnos. Un presunto delito que Bargalló avaló como "libertad de cátedra". Eso sí, Bargalló es un patriota que barre para casa (LV, 5/6):

El nuevo conseller Josep Bargalló (ERC) ha destituido a la cúpula del Departament d´Ensenyament que estaba en manos convergentes desde el 2010 y ha decidido nombrar a personas de su confianza afines a ERC.

Y simultáneamente los comisarios políticos del régimen totalitario que impera en Vic prohibían un acto público del partido mayoritario de Cataluña, Ciudadanos, mientras sus esbirros escrachaban a Inés Arrimadas, cabeza del grupo mayoritario en el Parlament. Pocas veces estos aprendices de dictadores consiguen reclutar a más de pocos centenares de gamberros, pero les bastan para adueñarse mediante el terror de los espacios públicos. Las fuerzas del orden no intervenían para frenarlos mientras regía el 155 blando, y menos ahora cuando mandan los invasores republikanos.

Engañabobos de la plurinacionalidad

"Cataluña está al borde de un enfrentamiento civil", advirtió el flamante ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, sometido al tercer grado por Ana Pastor en la Sexta. Estigmatizado como "ultra" por el Führer radicado en Berlín, Borrell intentó abordar vías racionales para evitar ese enfrentamiento. Aunque la lectura de los fragmentos del ensayo de Borrell, Los idus de octubre. Reflexiones sobre la crisis de la socialdemocracia y el futuro del PSOE (Catarata, 2017), que reprodujo La Vanguardia digital (11/6), hace sonar las alarmas: su panacea consiste en el engañabobos de la plurinacionalidad, que Pedro Sánchez enarboló durante su travesía del desierto.

Escribí en Libertad Digital (30/6/2017), en plena crisis de la cúpula del PSOE, que a Pedro Sánchez no le compraría un coche usado… ni nuevo. Igualmente, reconozco los méritos de varios miembros de su gabinete y no me atrevo a pensar que alguno de ellos pueda convertirse en cómplice voluntario del desmembramiento de España. Sin embargo, sí es posible que elijan el camino equivocado para garantizar la cohesión. La ventana que algunos ven abierta a la oportunidad puede ser la antesala del salto al vacío.

Malversar sin control

En la entrevista arriba citada, Borrell también elogió las virtudes terapéuticas del diálogo, complementado por la desinfección previa de las heridas, pero insistió en la necesidad de tener un interlocutor. De eso se trata. Quienes se ofrecen como interlocutores y prostituyen la palabra "diálogo" con las malas artes con que los tahúres barajan los naipes marcados, son los mismos que se preparan para recaer en el delito de sedición, con el Diplocat en la agenda. Sin descartar la promesa de volver a la declaración unilateral de independencia. Para empezar, ya pueden malversar nuevamente sin control el dinero de los menospreciados españoles. Primera concesión que arrancaron al PSOE a cambio del voto en la moción de censura. Lo adelantó cínicamente Francesc-Marc Álvaro, burlándose de todos nosotros (LV, 1/6):

¿A cambio de qué contrapartidas? De las que se aplican y no se dicen, porque así se pueden realizar.

Se están realizando. Y vendrán más si los jueces no lo impiden. La justicia debe ser implacable y proceder con la imparcialidad con que actuó en el caso Gürtel, cuando sus sentencias ayudaron a derribar el Gobierno del que, según los portadores del lazo amarillo, recibía órdenes. Ahora no tiene por qué acobardarse cuando los imputados son los cercenadores de una porción del territorio español.

Debilidad congénita

Después de que la prófuga Clara Ponsatí se jactara de que el anterior gobierno de la Generalidad jugaba al póquer con el de España y de que la DUI fue un farol, el incansable Álvaro delineó una táctica más apropiada para conquistar pacíficamente el territorio codiciado, explotando la debilidad congénita de quienes deben a los secesionistas su acceso a la Moncloa ("Del póquer al ajedrez", LV, 11/6):

Al independentismo le conviene jugar al ajedrez más que al póquer (…) y se puede empezar una partida. Movimientos bien pensados, cabeza fría, estrategia, tiempo. Esto será duramente criticado por los nostálgicos de la vía unilateral. Jugar al ajedrez significa hacer política, más acción y menos gesticulación. Significa también explicar las cosas tal como son y no como gustaría que fueran.

Termitas corrosivas

Vuelta a la labor de termitas corrosivas que tan buenos resultados dio a partir de 1981 con el nada honorable Jordi Pujol y su corte áulica socavando el Estado. Los invasores republikanos de las cuatro provincias catalanas de España ya tienen instalado en la Generalidad a un quisling hispanófobo que propone negociaciones de igual a igual a las únicas autoridades legítimas. En la Moncloa, Meritxell Batet responde haciéndose eco de los desvaríos del funambulista Miquel Iceta y del madurado (por su compadrazgo con Nicolás Maduro) Rodríguez Zapatero, sobre una reforma constitucional y una repesca del Estatut soberanista; dos iniciativas condenadas al fracaso en el Congreso y el Parlament, pero que demuestran la voluntad de claudicar. Denuncia con rigor académico el catedrático Francesc Granell ("Diálogo sin interlocutores", LV, 9/6):

Torra quiere un diálogo "sin líneas rojas", pero no se cansa de repetir que el objetivo de su acción será conseguir la independencia de Catalunya en forma de república recuperando, además, las leyes declaradas inconstitucionales por los tribunales. Los símbolos del independentismo exhibidos en el propio balcón del Palau de la Generalitat y el contenido de las declaraciones del president y de sus nuevos consellers en diferentes momentos evidencian que la posición del equipo Torra está radicalizada hacia una hipotética independencia pese a no contar con un soporte social importante.

La conclusión es lógica:

Sería positivo que hubiera diálogo para evitar que la sociedad catalana siga partida en dos, que las empresas se marchen y que haya enfrentamientos callejeros, en las playas y hasta en las familias, pero para que haya diálogo se necesitan interlocutores que estén en la misma longitud de onda, y este no es, desgraciadamente, nuestro caso. Confiemos en que esto cambie lo antes posible.

Recomponer el frente

No habrá cambio mientras las cuatro provincias catalanas continúen okupadas por los culpables de que estemos al borde del enfrentamiento civil. Y no serán los débiles congénitos quienes los desalojen, sin ayuda de terceros, de las posiciones de poder donde se han atrincherado. Ni siquiera el trajinado artículo 155 lo logró.

Es urgente abandonar los postureos sectarios y recomponer el frente constitucionalista, con la presencia imperiosa de ese partido insobornable que es Ciudadanos, para rescatar a la sociedad catalana hoy aprisionada entre los lazos amarillos de una repúblika espuria. Este será el final de la pesadilla.

PD: Señor Borrell, las comunidades autónomas que tienen agencias comerciales en el exterior son españolas. No es el caso de la falsa repúblika cuyos gobernantes reniegan de su nacionalidad española. Esa falsa repúblika ya envió emisarios a otros países, con fondos malversados, para denigrar a España, y volverá a hacerlo si el Poder Ejecutivo -del que usted forma parte- y el Poder Judicial no impiden la recaída en el delito. ¿Ministro guardián o ministro tapadera de pactos contra natura?

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