Es el caos, estúpido

Eduardo Goligorsky

Demasiadas pullas tuvimos que soportar quienes defendíamos la necesidad de que el Partido Popular, solo o acompañado por Ciudadanos y por los vestigios de aquel PSOE que abjuró del marxismo, conservara o sumara la mayoría absoluta, porque la alternativa era el caos. ¿Os burlabais de nosotros? Pues ahora tenéis caos a granel en municipios y autonomías. Y si no espabilamos lo tendremos antes de fin de año en el orden –o desorden– nacional. Los frentes populares congregados en torno al chavismo de Podemos y las jaulas de grillos secesionistas pondrán todo su empeño en dinamitar los pilares de convivencia democrática erigidos solidariamente durante la Transición. Todas las aves carroñeras proclaman sin pudor sus esperanzas de que el próximo Gobierno sea débil y se vea obligado a humillarse ante ellas.

Peronizar España

Arturo San Agustín detectó el comienzo de "un nuevo o viejo espectáculo que quiere ser internacional" (LV, 30/5):

La presidenta argentina Cristina Fernández nos lo confirmó, quizá sin pretenderlo. Fernández dijo celebrar la irrupción de "nuevos actores" en la política española. Nunca dos alcaldes o alcaldesas españolas, como Ada Colau o Manuela Carmena, habían despertado el interés oficial argentino. Tal vez la presidenta Fernández estaba celebrando el inicio del peronismo en España. (…) Comienzo a sospechar que la felicitación de la presidenta quizá tiene más que ver con [Gerardo] Pisarello que con Colau.

Con peronismo o sin él, si los resultados del 24-M se extrapolan a las elecciones nacionales que probablemente serán en noviembre, el caos está garantizado. El PP tendría entre 120 y 132 escaños y el PSOE entre 108 y 119, rodeados por un abanico de emergentes y nacionalistas. Por eso algunos gurús aconsejan a Artur Mas que sea paciente y aplace las autonómicas hasta después de las nacionales: un Gobierno central débil, sin mayoría absoluta, sería más vulnerable a las presiones de los secesionistas, que hoy por hoy tienen pocas probabilidades de satisfacer sus desmesurados apetitos.

El 24-M los partidos secesionistas (CiU, ERC y CUP) quedaron cinco puntos por debajo de la mitad de los sufragios emitidos. Sin olvidar, jamás, que hay 6.228.531 ciudadanos inscriptos en el censo electoral de Cataluña y que ni el más fanático secesionista sueña con rebañar la mitad más uno de esos votos: 3.114.266.

Ambigüedad inescrupulosa

Falta saber si los seguidores catalanes de Pablo Iglesias engrosarán las huestes del secesionismo. Lo más probable es que el líder, fiel a las tácticas tortuosas del leninismo-chavismo-peronismo, conserve esa ambigüedad inescrupulosa que Perón cultivaba con esmero, pero Colau, que se siente irresistiblemente atraída por el caos, confiesa haber votado sí-sí en la consulta ilegal del 9-N. Y aunque abomina de la burguesa CiU, sus aliados naturales serán ERC y CUP. Lo confirmó en declaraciones a TV3 (LV, 30/5):

No sólo no somos palos en las ruedas del proceso, sino que somos aliados. Damos pleno apoyo al proceso.

El nuevo presidente de la ANC, Jordi Sánchez, fue más explícito (LV, 28/5):

Suponer que Barcelona en Comú no está al lado del proceso catalán es suponer mucho y atrevido y ofender a concejales que forman parte de esta coalición ganadora que claramente han manifestado su voluntad de ser activos en el proceso.

Este guirigay demuestra que José María Aznar dio en la tecla cuando profetizó que Cataluña se rompería antes que España. Hoy su pronóstico se ha convertido en el mantra que repiten, con distintos matices, veteranos sembradores del caos, alarmados porque este se les ha escapado de las manos. Escribe Francesc-Marc-Álvaro (LV, 28/5):

La incógnita tiene que ver con el impacto que tendría sobre el 27-S una eventual candidatura al estilo de BComú, con la presencia tuneada de ICV-EUiA, Podemos, Procés Constituent y quizás la CUP o, incluso, ERC. Para unos sería la oportunidad de "soberanizar" –dicen convencidos– todo lo que hay a la izquierda del PSC; para otros, la hora de romper la agenda del soberanismo en beneficio de objetivos diferentes. ¿A qué precio?

Insulto a la inteligencia

El atribulado fariseo Josep Antoni Duran Lleida se conduele por la magnitud y las consecuencias irreparables de la fractura que auguró Aznar y que él –Duran– contribuyó a ensanchar (LV, 30/5):

El líder de Unió puso ayer el foco en el área metropolitana de Barcelona y expresó su "preocupación" porque refleja "la existencia de un país dual". "Lo de un solo pueblo, tan propio del president Pujol (sic) y del comunitarismo de Unió, se ha quebrado". (…) Y es que Duran pone el foco en el área metropolitana, donde, a juicio del dirigente de Unió, a CiU le "ha ido muy mal". (…) Duran sostiene que cuando oye hablar “de unionistas y de independentistas” se le pone “la piel de gallina, y no porque tenga como referente ni un concepto ni el otro, sino por lo que representa de profundización en la división de dos Catalunyas”.

Eso sí, para quedar bien con Dios y con el diablo, el fariseo se apresuró a descalificar "el neolerrouxismo que representa Ciutadans", aunque, para más inri, "C's está delante nuestro [sic] en muchas ciudades del cinturón industrial de Barcelona". Finalmente, la pregunta-galimatías que Unió propone a sus afiliados incluye una condición que es un insulto a la inteligencia: Cataluña independiente debe permanecer en el marco de la Unión Europea. Hoy hasta el payés más desinformado sabe que una Cataluña independiente quedaría automáticamente excluida de la Unión Europea. Otro engañabobos.

Secesionismo y lucha de clases

El miedo al caos que nacerá del amancebamiento entre el secesionismo de Artur Mas y la lucha de clases de Ada Colau parece haber devuelto la racionalidad a algunos gurús de las clases medias catalanas que se habían dejado seducir por los cantos de sirena de la independencia o de las terceras vías. Por ejemplo, el notario Juan-José López Burniol recapacita sensatamente, sin apartarse de su ideario catalanista (LV, 30/5):

Pienso que ha parecido por un momento que el nacionalismo de matriz pujolista –transmutado hoy en soberanismo– había ganado la partida tras el hundimiento del catalanismo progresista, encarnado por el PSC. Pero ha sido un espejismo. Ni ganaron en su día los unos, ni están ganando ahora los otros. (…) Porque Catalunya no es de nadie. No es de las clases medias ni de las clases populares. Catalunya es de todos. Catalunya es plural y debe reconocerse como tal en libertad y concordia.

Dicen, sin embargo, los engañados por las apariencias que Colau representa la renovación y la regeneración. ¿Renovación y regeneración? Nada más lejos de la verdad. Colau trae consigo las emanaciones fétidas de un entramado totalitario: el del terrorismo italiano de la década de 1970. Cuenta Josep Maria Cortés (Economía Digital, 31/5), sin entrar en detalles escabrosos, que Colau participó, en el Ateneu Candela de Terrassa, en sendos homenajes a Rossana Rossanda y Antonio (Toni) Negri, dos fetiches antediluvianos cuyo currículum tenebroso desconocen los neófitos indignados.

Pasado ignominioso

Rossanda fue la hagiógrafa de Mario Moretti, crápula que se jactaba de haber sido quien disparó el tiro mortal al político democristiano Aldo Moro. "Sí, no habría permitido que lo hiciese otro", le dijo a su obsequiosa entrevistadora (Brigadas Rojas, Akai, 2002, con prólogo encomiástico del infaltable revolucionario de pacotilla Manuel Vázquez Montalbán). Y Antonio Negri, ideólogo de Autonomia Operaia, fue condenado en 1979 a 30 años de cárcel por "insurrección armada". La carrera posterior de este paladín de la intelligentsia terrorista abarcó reducciones de pena, indultos, nuevas condenas y fugas, para terminar desempeñándose como profesor en la Universidad de París VIII y escribiendo manuales de instrucciones para la toma del poder por la muchedumbre. Así la definió literalmente, la muchedumbre, ni más ni menos. Entrevistado por Lola Galán (El País, 27/10/2001), confesó:

Me irrita la gente que lo analiza todo en términos antisoviéticos. Ha sido una posición que ha provocado una guerra, la guerra fría, y ahora hay muchísima gente (sic) que siente nostalgia de esta época, tanto en los países ex soviéticos como fuera de ellos (…) Pese a todo la soviética, con sus aspectos orientales, con su tradición zarista, con su totalitarismo, era una gran corriente de civilización. Pese a todo, Stalin logró hacer avanzar a la URSS en términos de productividad, a niveles que los talibanes no han logrado (sic).

El lector encontrará más información sobre estos personajes deleznables en mis artículos "La serpiente ha resucitado" (LD, 16/8/2011) y "Las afinidades macabras" (LD, 23/8/2011). Pero está claro que la presunta renovadora y regeneradora Colau trae consigo la herencia de un pasado ignominioso, al lado del cual palidecen incluso los chanchullos del clan Pujol Ferrusola y sus insaciables cofrades salvapatrias. La Barcelona ilustrada está a tiempo de impedir que el huevo de la serpiente totalitaria se incube, envuelto en la estelada, en el Ayuntamiento de Barcelona, y que su engendro nos inocule el veneno del caos. Hay que repetirlo: lo que nos aguarda, si no espabilamos, es el caos, estúpido.

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