Circo de muchas pistas

Eduardo Goligorsky

La varita mágica del secesionismo obra el prodigio de degradar todo lo que toca. El descrédito del Diplocat, servicio exterior mostrenco que choca con las puertas cerradas de las cancillerías europeas y de Bruselas, debería haber servido de escarmiento a los dilapidadores de los dineros públicos que urden las estratagemas proselitistas de la Generalitat, pero el efecto que surtió no fue disuasorio sino todo lo contrario. ¿No quieren diplomáticos de pacotilla? Pues se los enviaremos por legiones.

Tomarán represalias

En un mensaje grabado en el Día Internacional de la Catalunya exterior (LV, 27/4),

Mas advirtió que en los próximos meses "vienen decisiones muy importantes" e instó a los catalanes que viven fuera a realizar los trámites necesarios para pedir el voto por correo. "No se puede dormir nadie -advierte- porque esta vez nos jugamos casi el ser o no ser, y os pido que estéis muy atentos, de cara a contribuir a decidir como colectividad y como nación nuestro propio futuro, en paz y libertad". (…) De hecho, la norma aprobada por el Consell Executiu [proyecto de ley de la Comunidad Catalana en el Exterior] considera a los residentes en el extranjero “agentes diplomáticos destacados en la defensa de la identidad de Catalunya, sus intereses y proyección”. El Govern se acoge al artículo 13 del Estatut, que otorga a los catalanes residentes en el extranjero “la condición de sujetos de los derechos políticos que también tienen los catalanes residentes en el Principado”.

El autor de este esperpento carece, evidentemente, del mínimo de materia gris indispensable para medir las consecuencias de sus fabulaciones. Imaginemos por un momento cómo reaccionaría la Generalitat si todas y cada una de las comunidades autónomas de España encomendaran a sus nativos residentes en Cataluña la misión de velar allí por la identidad, los intereses y la proyección de sus lugares de origen. Y por la lengua, no olvidemos la lengua. Con un añadido: aplicando este mismo criterio, los Gobiernos de Marruecos, Pakistán, China, Rumanía, Ecuador y otros países de emigración podrían convertir a sus ciudadanos residentes en Cataluña en agentes diplomáticos injertados en la sociedad receptora. Es significativo que la Generalitat, tan celosa de su soberanía incluso en cuestiones que no son de su competencia, no prevea cuáles serán las represalias que tomarán otros Gobiernos cuando descubran la presencia de estos enviados extranjeros sin placet. Y la Generalitat tampoco prevé que los ciudadanos de aquellos países que reciben a los catalanes con los brazos abiertos empezarán a mirarlos con desconfianza y a dudar de su lealtad.

Peleas de monas

La vocación de los secesionistas por dispararse en el pie no conoce límites. Artur Mas es un campeón en este deporte emparentado con el sainete cómico. Después de desafiar al mundo entero con un tropel de diplomáticos clandestinos, hurgó en sus pobres reservas de ingenio, se burló de la crisis de Podemos y dictaminó con aire de suficiencia (LV, 2/5):

"Hay muchos posibles experimentos en política", señaló. "Algunos tienen unos dirigentes tan rompedores –agregó– que antes de adquirir responsabilidades ya se pelean como monas".

Pasando por alto la presunción machista de que las monas se pelean más que los monos, vayamos a los hechos concretos. Los dirigentes rompedores del experimento secesionista se disputan con más ensañamiento que las monas y los monos el botín que podría saciar sus apetitos si se convirtiera en realidad la entelequia del feudo propio. Los guardianes de las esencias, que también tienen mucho que perder si se frustra el reparto de despojos, asisten consternados a esta competición suicida entre los machos alfa y entre las hembras matriarcas. Los abronca Francesc-Marc Álvaro (LV, 27/4):

Mas estaba muy enfadado con las intermitencias de los republicanos a la hora de apoyar al Govern en el día a día. (…) Las palabras de Mas irritaron a los republicanos, crearon desconcierto en la ANC y Òmnium, descolocaron a muchos convergentes de base y provocaron nuevas turbulencias en el proceso. (…) El patinazo del líder de CiU es equivalente al de Junqueras cuando, el mes pasado, dejó caer que dudaba que el president sacara adelante el 27-S.

Aunque, a continuación, Álvaro incurre una vez más en el abuso de afirmar que lo que está en juego es "un compromiso con toda la ciudadanía" cuando, en realidad, el tema sólo atañe a una minoría que va menguando de día en día. En cuanto a la plañidera Pilar Rahola, no le queda otro recurso que desahogar sus penas con una curiosa devaluación de las virtudes identitarias (LV, 9/5):

Aquí somos más sombreros que cabezas, nos peleamos por los detalles y olvidamos que la unidad es el instrumento más poderoso en cualquier lucha. Desgraciadamente, hacemos de la desunión una identidad.

Caciques ensoberbecidos

Otro que se apropia indebidamente de la voluntad atribuida a "la mayoría de los catalanes" es el historiador Borja de Riquer, quien, sin embargo, aborda con más ecuanimidad el tema de las disputas públicas entre los caciques ensoberbecidos del secesionismo, disputas que, emprendidas antes de adquirir responsabilidades, recuerdan las que, según Mas, enfrentan entre sí a las monas. Reflexiona el historiador, desde la perspectiva del secesionista preocupado (LV, 30/4):

El afán de protagonismo de algunos dirigentes independentistas y de algunos partidos puede acabar por ser nefasto, dado que están poniendo sus intereses particulares, o de su formación política, por delante de los de la mayoría de los catalanes. Si de las precipitadas, a mi entender, elecciones catalanas del próximo septiembre no sale una clara mayoría a favor de la independencia, podemos dar por liquidado el proceso por una larga temporada. (…) Será mucho más difícil alcanzar una votación claramente mayoritaria a favor de la independencia que si se tratara de apoyar el legítimo (sic) derecho a decidir.

Nada, que la pelea entre las monas puede desbaratar el entramado, laboriosamente urdido, del espectáculo circense.

Otras pistas del circo

Espectáculo circense que se desarrolla en muchas pistas. En una de ellas, asistimos al montaje de un castell de difamaciones contra Ciudadanos y sus candidatos. Con la tranquilidad de tener ya decidido mi voto por el Partido Popular en las municipales del 24-M, puedo desenmascarar, sin ningún compromiso sectario, la naturaleza torticera de algunos de esos ataques. Por ejemplo, el de Antoni Puigvert contra la candidata Carolina Mejías (LV, 7/5), a la que achaca algo tan ajeno a su ideario político como "el tono de metálico de su voz que evoca la disciplina rígida y severa de la famosa señorita Rottenmeier, que no dejaba respirar a la pobre Heidi". Aquí la víctima no es Heidi sino los niños catalanes a los que Artur Mas e Irene Rigau niegan el derecho a recibir un mezquino 25 % de clases en castellano, negativa que provoca el regocijo de Puigverd porque "la política lingüística ha obtenido en Catalunya contemporánea un largo y profundo consenso". Y, a continuación, Puigverd acusa a Mejía de proponerse “prohibir las manifestaciones que le disgustan”, ocultando que la prohibición estaría justificada “si al acto se destinan dineros públicos” (Albert Rivera dixit, LV, 6/5). ¡Con nuestro dinero malversado, no! Ah, pero Puigvert también impugna a Rivera (LV, 29/4): "charlatán de feria", "pico de oro", practica “el victimismo interior” y “reinterpreta el orden establecido de una manera a la vez deportiva y elegante”. La pobreza de los argumentos ad hominem delata que últimamente Puigverd también está en franca decadencia. Una lástima.

Exhiben sus engañabobos

En otra pista, el prestidigitador de la tercera vía, Josep Antoni Duran Lleida, interrumpió su nueva etapa de albañil en los cimientos de Construïm (LV, 9/5) y

afeó que un órgano judicial "no es quién para valorar cuestiones puramente técnicas" dentro de lo que definió como "una ofensiva política y judicial" contra la lengua catalana, y desde su carta web achacó la situación al electoralismo y el partidismo del PP. “El Gobierno del PP vuelve a utilizar la lengua catalana con objetivos electorales mezquinos”, porque “la amenaza electoral de C's ha reavivado bajos instintos del PP contra el catalán”. Y sostuvo en este contexto que “la suma de PP y C's en España y Catalunya es una amenaza para la normalización del catalán”. Un escenario ante el que advirtió de que “necesitamos para el futuro en cultura y lengua ser soberanos”.

Si quedaba alguna duda acerca del fariseísmo de este prestidigitador de la política, basta comparar su embestida contra las sentencias judiciales que amparan el derecho de los padres a exigir la presencia del español como lengua vehicular en el sistema de enseñanza con su encarnizada defensa del derecho de los padres a exigir la presencia de la religión en el currículo (LV, 8/3):

Duran Lleida defiende el carácter de libre elección de la asignatura de religión y ha hecho un llamamiento a las familias católicas "que así lo deseen a ejercer su derecho a pedir que se imparta" la asignatura y ha pedido al Govern que garantice este derecho de los padres y alumnos.

Los machos alfa y las hembras matriarcas se pelean en una pista del circo secesionista y los ilusionistas trafican sus engañabobos en otra.

A continuación