Si es silenciosa no es mayoría

EDITORIAL

Hoy domingo, 12 de Octubre, es el Día de la Fiesta Nacional de España, una fecha que ha de servir para recordar nuestro pasado histórico como la nación más antigua de Europa y celebrar, un año más, lo que nos une a todos como españoles.

Ninguna otra fecha del calendario es tan oportuna para dejar patente precisamente ese sentimiento legítimo de pertenencia a una nación de ciudadanos libres e iguales, especialmente en lugares donde ha quedado proscrito de facto por los poderes públicos en manos de partidos nacionalistas.

El caso de Cataluña es paradigmático de esta persecución de los que quieren seguir siendo españoles a despecho del separatismo político y el nacionalismo mediático, las dos caras de una operación secesionista que puede llevarse por delante a la nación en su conjunto. Por todo ello resulta muy oportuna, y todo un ejemplo de valor cívico, la convocatoria de diversos actos públicos en defensa de la nación española como los que tendrán lugar hoy en Barcelona, organizados por Sociedad Civil Catalana y Convivencia Civil Catalana, bajo los lemas "La España de todos" y "España, la nación de todos" respectivamente.

Ahora bien, de nada sirve el ejemplo valeroso de asociaciones como las dos citadas (entre otras), si su labor no encuentra el adecuado eco entre los ciudadanos a los que han convocado en las calles de la capital catalana. Este domingo, día de la Fiesta Nacional de España, la mayoría silenciosa que quiere que Cataluña siga formando parte de España ha de demostrar que existe realmente, pues en democracia de poco vale una amplia superioridad numérica si se cede la iniciativa política a una minoría activa, profusamente subvencionada y firmemente dispuesta a agitar a las masas, como viene ocurriendo desde hace más de un año en la sociedad catalana.

Los ciudadanos de Cataluña que quieren preservar su libertad en el único marco constitucional que la hace posible tienen el deber cívico de salir hoy a la calle, a manifestar con orgullo su pertenencia a la nación Española y su negativa a que una minoría radical les prive de sus derechos por métodos ilegales.

Por su parte, el Gobierno de España no puede seguir dejando de lado a todos los catalanes que quieren seguir siendo españoles, actuando con injustificable cobardía en sus referencias públicas a la celebración del Día Nacional de España, como si defender con brío a la nación española fuera un acto oprobioso por el que hubiera que pedir perdón a los nacionalistas.

Hoy, las miradas de todos estarán muy pendientes de lo que ocurra en las calles de Barcelona, escenario del que debe salir la certeza de que esa mayoría silenciosa que quiere seguir siendo española a la que aluden todos los estudios demoscópicos existe realmente y está activa, a pesar las agresiones nacionalistas y la pusilanimidad del Gobierno de la nación cuya Fiesta celebramos hoy.

A continuación