Sánchez, Zapatero y la mafia chavista

EDITORIAL

Cuando el escándalo de la reunión del ministro José Luis Ábalos con la vicepresidenta chavista Delcy Rodríguez en el aeropuerto de Barajas está muy lejos de haberse aclarado, José Luis Rodríguez Zapatero ha visitado nuevamente Venezuela sin misión conocida. A estas alturas del esperpento, después de que la oposición venezolana despreciara olímpicamente la mediación del expresidente del Gobierno español, nadie con un mínimo de decencia puede defender que las frecuentes embajadas de Zapatero ante Nicolás Maduro y su banda tengan por objeto contribuir a la democratización del país caribeño, devastado por el socialismo del siglo XXI.

Zapatero se ha convertido en un personaje indeseable para los sufridos venezolanos por sus manejos con quienes les subyugan. Su defensa de la narcotiranía socialista comandada por el siniestro payaso Maduro, que hambrea a la población y tortura y masacra a los disidentes, lo han convertido a ojos de tantos en algo bastante peor que un fantoche genuflexo.

El episodio de la entrega de 35 millones de euros al embajador de Zapatero en Caracas, sobre el que el Gobierno de Sánchez sigue sin pronunciarse, convierte al expresidente del Gobierno en un personaje siniestro que avergüenza a España por sus enjuagues con la mafia chavista.

¿A qué ha ido nuevamente Zapatero a Caracas? Por ahora solo sabemos que a reunirse con Delcy Rodríguez, precisamente cuando el foco está puesto en esta indeseable a cuenta de su visita a España, que va a ocasionar a nuestro país graves y merecidos problemas diplomáticos.

Urge someter a Zapatero al escrutinio del Parlamento para que explique detalladamente sus tratos con el régimen de Maduro. Pedro Sánchez, que nada dice de las andanzas zapateriles en Caracas mientras pretende ningunear al presidente legítimo de Venezuela, Juan Guaidó, tiene que explicar esos oscuros manejos y cortar de raíz con los patronos de sus socios podemitas, verdaderos apestados internacionales con gravísimos crímenes a sus espaldas.

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