Rodríguez, indigno de haber sido Jemad

EDITORIAL

El teniente general José Julio Rodríguez, exjefe del Estado Mayor de la Defensa, es el fichaje estrella de Podemos para las próximas elecciones generales. El jefe de la cúpula militar durante el último Gobierno socialista ha decidido incorporarse a las listas electorales del movimiento ultra liderado por Pablo Iglesias, que ya lo trata como el ministro de Defensa de su hipotético Gobierno.

La entrada de un militar del máximo rango en una formación antisistema que rechaza el orden constitucional y defiende el derecho a la ruptura de España es, desde luego, un hecho sorprendente que cuestiona, en primer lugar, la coherencia del ex JEMAD y la sinceridad con la que ejerció su mandato al frente de los Ejércitos. No es posible comandar las Fuerzas Armadas de España y estar en contra del mandato constitucional que encarga a las mismas velar por la soberanía nacional y la integridad de la Nación.

José Julio Rodríguez ha aceptado formar parte de un movimiento populista que rechaza ambos principios; además, él mismo se ha encargado de despejar cualquier duda al defender que la sedición del nacionalismo catalán no puede ser combatida con las leyes. ¿Por qué? ¿Qué les pasa a las leyes españolas? ¿No son justas, legítimas, democráticas? Resulta bochornosamente alucinante que alguien así haya sido JEMAD.

Por otro lado, las Fuerzas Armadas han sido dura y cobardemente golpeadas por el terrorismo etarra, lo que no ha impedido a este sujeto adherirse a un partido que suscita un rechazo prácticamente unánime entre sus víctimas y que va a concurrir al Senado de la mano nada menos que de Bildu. ¿Acompañará Rodríguez a Iglesias a su próxima charla en una herriko taberna? ¿Aplaudirá cuando alguno de sus conmilitones brame contra las Fuerzas Armadas o sostenga que se trata de una fuerza de ocupación en el País Vasco y Cataluña?

El ultra José Julio Rodríguez se ha ganado a pulso ser considerado indigno de haber desempeñado tan altas responsabilidades. A ver quién se sorprende ahora de que lo aupara el nefasto José Luis Rodríguez Zapatero.

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