Moreno Bonilla: el 98% de nada

EDITORIAL

La elección de Moreno Bonilla como líder del PP en Andalucía, con un apabullante 98% de los votos, no sólo ha sido una prueba contundente de la falta de democracia interna en un PP cada día más búlgaro, sino que ha sido una gran oportunidad perdida para el propio partido.

Porque en lugar de un cónclave desangelado, vacío de contenido y exclusivamente para consumo interno, un congreso verdaderamente abierto o unas primarias habrían supuesto una excelente ocasión para revitalizar el partido, para un enriquecedor debate de ideas y, sobre todo, para dar a conocer un candidato cuya figura habría salido verdaderamente relanzada.

Y eso sin entrar a comparar el impacto en los medios que habría tenido un proceso de ese tipo, al que incluso los más conspicuos enemigos mediáticos de los populares o el propio Canal Sur habrían tenido que prestar atención.

Porque, ¿cuál habría sido el problema para plantear el relevo en el PP-A con un proceso de este tipo? O desde el otro punto de vista: ¿qué ventajas tiene el método del "dedo divino"? Parece claro que ninguna: porque tal y como se ha visto en Sevilla con la aparición relámpago de la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, la unidad del partido está cualquier cosa menos asegurada, diga lo que diga ese 98% de los votos final.

El proceso ha sido malo y sólo se explica por la voluntad de Rajoy de dominar el partido con mano de hierro, pero la decisión de posponerlo hasta ahora es completamente inexplicable. Mientras el PP se aletargaba a la espera de que el "dedo divino" decidiese posarse sobre el elegido, la nueva presidenta de la Junta, Susana Díaz, ha campado a sus anchas por el mapa político andaluz sin rival alguno y logrando una posición política mucho más cómoda de lo que merecería por méritos propios.

Puede que Juan Manuel Moreno Bonilla no sea un mal candidato, incluso cabe la posibilidad –aunque casi nada en su currículum hace pensar que sea así- de que sea el hombre que necesita el PP andaluz, pero la forma desastrosa en la que se ha gestionado su llegada al poder será una losa que le costará mucho levantar, si es que algún día lo consigue.

Porque incluso el propio Moreno Bonilla sabe en su fuero interno que este sábado no ha recibido el apoyo sincero, incondicional y masivo de su partido. No, el flamante presidente del PP andaluz sólo ha sido votado por el 98%... de nada.

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