Madrid, en manos de hipócritas incompetentes

EDITORIAL

Es difícil que un Gobierno exhiba en un solo día tal cantidad de disparates y miserias como ha hecho este jueves el que padecen los habitantes de Madrid. El Ayuntamiento de la capital está en manos de un grupo o banda que ha hecho de las instituciones su cortijo político particular. Y lo ha hecho gracias a un PSOE que ha quedado disminuido a nivel de palmero de la nada en lo que es, sin duda alguna, uno de los mayores ridículos de su historia.

Recuérdese que el PSOE no está apoyando a un partido, sino a una alcaldesa accidental que no ganó las elecciones, Manuela Carmena, y a una panda de fanáticos tremendamente ignorantes en todo lo relacionado con la gestión pública y que ocupan cargos institucionales con los mismos modos y hábitos con los que se conducirían en una asamblea de tercera o en una reunión de okupas, como ha demostrado el descalificable delegado de Economía y Hacienda, Carlos Sánchez Mato, en la respuesta matonesca y arrogante que ha dado este jueves a un periodista de esRadio.

Si lo de Sánchez Mato resulta intolerable, más grave aún es el anuncio de la creación de 21 puestos de asesores, elegidos a dedo y generosamente pagados con dinero público. Los que presumían de venir a acabar con el amiguismo y los enchufes de "la casta" se están revelando como unos enchufadores formidables. En algo tendrían que descollar, aparte de en destrozar todo lo que encuentran a su paso.

Allí donde Podemos ha alcanzado algún poder, no sólo no ha reducido el alto número de cargos de confianza habitual en las instituciones españolas, sino que ha creado más y no ha tenido el menor reparo en colocar en ellos a familiares, allegados y correligionarios. No cabe la sorpresa: se trata del comportamiento habitual de unos hipócritas redomados que dicen una cosa y hacen otra exactamente opuesta. Se les veía venir, además, lo que hace aún más difícil la valoración ingenua de estos individuos sin principios ni valores dignos de admiración.

Un ejemplo: bramaban sin descanso contra los viajes superfluos de "la casta" a costa del esquilmado contribuyente. Pues bien, esta misma semana hasta cuatro sujetos detentarán la Alcaldía en sustitución de la ominosa Carmena, que tuvo la cobarde desvergüenza de huir de la Fiesta Nacional pretextando una reunión de alcaldes en América. Seguramente los madrileños preferirían que la máxima responsable de su Ayuntamiento viajase menos y se ocupase más de solucionar esos problemas que tan graves le parecían durante la campaña electoral, en la que ella y los suyos pintaron un Madrid al borde del colapso tercermundista.

Por otro lado, este mismo jueves el Ayuntamiento capitalino ha asestado a sus habitantes algo aún peor que una subida de impuestos: el manejo de éstos de una forma completamente arbitraria para beneficiar a su electorado y perjudicar a otros o a entidades como los bancos, que tendrán que pagar por los cajeros automáticos que tengan instalados en la ciudad. Se trata de otro ejemplo de la desastrosa gestión de una Carmena –que, por cierto, negó categóricamente que se fuese a establecer ese cargo–y de un equipo de gobierno que pretenden convencer a los madrileños de que cargar de impuestos a las empresas no va a tener efectos negativos sobre el empleo y los precios.

Madrid vive una situación penosa que sólo puede ir a peor porque está en manos de una banda de fanáticos incompetentes absolutamente superados por una ciudad que está muy por encima de ellos.

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