Advertencias de Bruselas a una España autodestructiva

EDITORIAL

La Comisión Europea acaba de reprender al Gobierno en funciones de Pedro Sánchez al considerar que el plan presupuestario enviado por la ministra de Economía, Nadia Calviño, que prorroga las cuentas de este año para 2020, constituye un "riesgo de desviación significativa" con respecto a las reglas fiscales europeas, en particular a lo relativo a la reducción de la deuda.

Aun cuando el informe de Bruselas también incluye una serie de advertencias muy preocupantes respecto de la insostenibilidad del sistema público de pensiones –y no es para menos, dado que las pensiones tendrían que bajar ya 150 euros de media si dependiese sólo de la Seguridad Social, cuya deuda roza los 50.000 millones de euros–, alarma reparar en que sus consideraciones son previas a la decisión de Sánchez de formar un Gobierno de coalición con la extrema izquierda podemita; un Gobierno de coalición que, lejos de reducir el gasto público, como pretende la Comisión Europea, lo va a disparar.

Ante este terrorífico panorama, se puede entender que la CEOE no pierda las esperanzas y haya difundido un comunicado en el que pide al PSOE que busque otro Gobierno, sin neocomunistas, "por sentido de Estado". Se trata de una petición muy similar a la que ya hicieran representantes de la CEOE tras las elecciones de abril, en concordancia con las que hicieron algunos fundadores de Ciudadanos y representantes del PP, para que estos dos partidos se abstuvieran ante la investidura de Sánchez como mal menor y como forma de evitar que Sánchez buscara los apoyos a su izquierda y entre los separatistas.

Pero no parece realista esperar que el irresponsable presidente del Gobierno vaya a echarse atrás; más aun cuando los partidos ubicados a su derecha siguen sin dar la menor muestra de estar dispuestos a favorecer con su abstención un Gobierno en solitario del PSOE. De hecho, lo único que ha hecho, tarde y mal, este miércoles Pablo Casado son unas confusas declaraciones en las que, al tiempo en las que se seguía oponiendo a facilitar con su abstención un Gobierno en solitario de Pedro Sánchez, ofrecía a éste "estabilidad de gobierno". Pero ¿a qué Gobierno de Sánchez, que no sea el integrado por Podemos, puede ofrecer estabilidad el PP?

Es cierto que la investidura de Sánchez pactada con Iglesias sigue necesitando la abstención de los separatistas. Con todo, y por mucho que ERC venda cara su abstención y la someta a la aprobación de sus bases, es harto dudoso que los secesionistas hagan imposible el Gobierno social-comunista, sin duda el más afín a la Cataluña separatista y el más lesivo para la España constitucional de cuantos podría presidir Sánchez.

Así las cosas, sólo la pertenencia a la Unión Europea y a la moneda única podrán constituir un limite al endeudamiento y a la ruina económica a la que nos aboca este Gobierno. Pero se trata de un límite a muy largo plazo, que no incluye obstáculo alguno para el deterioro de la unidad de la Nación y de su Estado de derecho.

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