Ladrones que acusan a España de robar a Cataluña

EDITORIAL

Ningún partido político –incluido el de Mariano Rajoy– hizo la más mínima crítica a la detención del extesorero del PP Luis Bárcenas; pero los nacionalistas han puesto el grito en el cielo por que la Guardia Civil haya detenido este miércoles a Andreu Viloca, administrador de CDC y de su fundación afín CatDem, acusado de mediar en el cobro de las famosas comisiones del 3% a cambio de adjudicaciones de obra pública. Durante el registro de la sede central de Convergència, también ha sido detenido Josep Antoni Rosell, director general de Infraestructuras de la Generalidad. Igualmente han sido objeto de escrutinio los Ayuntamientos de Olot y Sant Fruitós de Bages, así como las empresas Urbaser, Rogasa, Copisa y el Grupo Soler.

La Fiscalía Anticorrupción atribuye de forma indiciaria al tesorero del partido de Mas un total de seis delitos relacionados con la corrupción: cohecho, prevaricación, financiación ilegal de partidos políticos, tráfico de influencias, alteración de precios en concursos o subastas públicas y blanqueo de capitales.

El presidente de la Generalidad se ha envuelto en la bandera catalana y ha atribuido los registros y detenciones policiales a una supuesta persecución del Gobierno a Convergència y a él mismo. Mas ha llegado al extremo de afirmar que se siente "pieza de caza mayor" y de acusar a la Fiscalía de "sobreactuar y exagerar". Pero aquí lo único exagerado es el tiempo que ha pasado hasta que la Justicia ha actuado en Cataluña por unas prácticas delictivas que se inician varias décadas atrás y que ya eran un secreto a voces cuando Pasqual Maragall, siendo presidente de la Generalidad, espetó a Mas su célebre "Ustedes tienen un problema, y se llama tres por ciento".

Los gobernantes nacionalistas, que han propagado la exitosa y falsa cantinela del "Espanya ens roba", son los únicos responsables de que los catalanes soporten la mayor presión fiscal y el mayor endeudamiento autonómico de toda España. Lo que se está investigando sí que es un robo masivo y repugnante. Pero los nacionalistas no quieren hablar ni que se hable de lo que desde el nacionalismo se expolia a Cataluña, sino del ilegal y oneroso proceso de construcción nacional que están perpetrando. Y pretenden seguir disfrutando de la escandalosa impunidad de que han venido siendo beneficiarios.

No. No pueden seguir así las cosas. No pueden seguir como nunca debieron ir.

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