La oposición debe combatir a este Gobierno incompetente y rapaz

EDITORIAL

La gestión del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias del confinamiento general está resultando tan deplorable como lo fue en su día su falta de previsión y reacción ante la irrupción del covid-19; de haberse procedido en un primer momento de otra manera, se habría evitado tan draconiana hibernación del tejido productivo, de la que, lamentablemente, tantos autónomos y empresas no podrán despertar.

Buen ejemplo de lo primero es la estupefaciente incapacidad del Gobierno para conseguir material sanitario básico –fundamentalmente mascarillas y tests de detección del virus–, sin el cual la tan esperada como acuciante reactivación del sector productivo puede suponer un repunte en el número de contagios. Si hace escasamente una semana el Ejecutivo social-comunista de Sánchez e Iglesias aún desdeñaba como mera "especulación" la necesidad de aclarar a la ciudadanía si había que usar mascarillas para evitar el contagio, esta semana, en la que ya admite la imperiosa utilización de las mismas, así como la realización masiva de análisis para averiguar el número real de contagiados y el grado de inmunidad comunitaria alcanzada, está quedando escandalosamente clara su incapacidad en el ámbito del aprovisionamiento de productos esenciales.

Tras haber permitido que hasta el 15 de marzo se estuvieran exportando tests, el Gobierno sigue sin aclarar quién fue el intermediario en la compra de los 650.000 defectuosos que se adquirieron en China. El Gobierno ha tenido que retrasar los 60.000 análisis que por fin se había comprometido a llevar a cabo esta semana alegando "problemas logísticos", que no pueden sino derivarse de su inepta incapacidad para adquirir tests. Por otro lado, las mascarillas que se están distribuyendo son pocas y de mala calidad, y para colmo se ha sabido que el Ejecutivo había encomendado la adquisición de otros 8 millones de unidades a una empresa sin experiencia en el sector y de la que no consta actividad alguna desde el año 2017.

El Gobierno trata de suplir con indigna rapacidad su incompetencia a la hora de dotarse de dicho material sanitario básico siguiendo los cauces legítimos Así, este martes se ha sabido que va a intervenir y fijar precios a los laboratorios privados que sí estaban logrando suministrar tests a sus clientes, y que ha confiscado un lote de tests destinados a los 4.000 trabajadores de Siemens-Gamesa. Cabe además recordar las mascarillas que interceptó la semana pasada en las aduanas, que habían sido legítima y eficazmente adquiridas por varios supermercados para proteger a sus trabajadores. Esta contraproducente rapiña del Ejecutivo social-comunista arrancó con una confiscación perpetrada en una fábrica de mascarillas de Jaén que dejó desabastecida a la sanidad andaluza.

No hace falta reproducir las lógicas advertencias que han hecho públicas los laboratorios sobre la letal amenaza que para su actividad supone este demagógico y miope control de precios para hacerse una idea de lo contraproducente y destructivo que resulta la confiscación de productos o la arbitraria fijación estatal de precios de cara a estimular el deseable incremento de la oferta por parte del sector privado ante un fuerte incremento de la demanda.

Dado este desolador panorama, resulta aún más deprimente contemplar la falta de un claro y firme compromiso por parte del principal partido de la oposición de combatir por todos los medios a su alcance a este Gobierno tan sumamente desleal con la Constitución y tan peligroso para la salud de los españoles, y que, lejos de formar parte de la solución, lo es decisivamente del problema.

Ya resulta decepcionante el hecho de que Inés Arrimadas esté dispuesta a dar la puntilla a su partido acudiendo a la grotesca mascarada de este jueves, con la que Pedro Sánchez trata de eludir sus responsabilidades y dar el abrazo del oso a la oposición. Pero que el PP aún se plantee la posibilidad de acudir en auxilio del Gobierno de la Vergüenza, a pesar de sus más que probables responsabilidades penales en la expansión del coronavirus, ya son ganas de ceder a Vox el papel de principal referencia opositora.

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