La izquierda reaccionaria, contra Cataluña

EDITORIAL

Catalunya en Comú-Podem, la coalición que agrupa a los adeptos de Pablo Iglesias y Ada Colau de cara a los comicios autonómicos catalanes del 21-D, ya ha adelantado las líneas maestras de su programa electoral, que promete ser un auténtico aquelarre regresivo. A falta de que este lunes se concreten las medidas que los antisistema pretenden implantar en Cataluña en caso de llegar a la Generalidad, su candidato, Xavier Domènech, ha dado ya unas cuantas pistas de por dónde van a ir los tiros.

De la nueva ofensiva ultraizquierdista contra el progreso y las libertades, cabe destacar su llamamiento al cierre de las centrales nucleares y la inquina contra el Barcelona Mobile World, al que se pretende echar el cierre. En cuanto a lo primero, la coalición de Iglesias y Colau se alinea con las posturas más reaccionarias y antieconómicas de la extrema izquierda europea. Su apuesta por las renovables, que necesitan de abundantes subvenciones públicas para subsistir y que son tremendamente incapaces de procurar unos niveles decentes de energía, supondría la subida de la factura de la luz hasta límites prohibitivos y el refuerzo del uso del carbón, algo que se compadece ciertamente muy poco con el fanatismo calentólogo que abandera la izquierda pero que casa perfectamente con su conchabeo con los denominados sindicatos mayoritarios, verdaderas rémoras que no dejan pasar una oportunidad de atentar contra el bienestar de los trabajadores españoles.

En cuanto a la referida feria tecnológica, es una de las más importantes del mundo en su sector y tiene un impacto directo valorado en 500 millones de euros. Normal que nulidades como Colau y Domènech, incapaces de aportar nada positivo a la sociedad que los mantiene, y que viven de excitar las más zafias pasiones y el resentimiento, le hayan puesto la proa.

Ada Colau y Xavier Domènech son figuras paradigmáticas de la izquierda reaccionaria, enemiga jurada de la democracia liberal, sistema que los desnuda y retrata como lo que son, fanáticos de una incompetencia feroz que se venden por muchísimo más de lo que valen. Las sociedades modernas, complejas, a las que deben absolutamente todo y que nada les deben, los sobrepasan. Son políticos ya no sólo incapaces sino indeseables, que están haciendo un tremendo daño a Barcelona y a Cataluña. Ojalá los votantes les traten como se merecen el próximo 21 de diciembre.

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