La guerra de Egea-Casado contra Ayuso ya beneficia a Sánchez

EDITORIAL

La dirección del Partido Popular sigue enzarzada en su insensata guerra contra Isabel Díaz Ayuso, a la que pretende anular orgánicamente a pesar de ser la presidenta de la Comunidad de Madrid y haber obtenido uno de los resultados electorales sobresalientes para el actual PP.

Esta querella sórdida, que solo puede explicarse por el complejo de inferioridad de unos dirigentes que no admiten que nadie les haga sombra, llena de estupor a los militantes populares y tiene consecuencias demoscópicas muy negativas para Pablo Casado.

Los últimos sondeos constatan que el PSOE frena su caída de los últimos meses, al tiempo que el PP modera sensiblemente su crecimiento tras la notable victoria de Ayuso en las madrileñas. Gran parte de la culpa del cambio de tendencia la tiene precisamente la guerra pueril conducida por el secretario general de los populares, que parece dispuesto a acabar políticamente con Ayuso aunque eso le cueste el Gobierno a su jefe.

El congreso del PP en Castilla-La Mancha, celebrado este fin de semana, reprodujo el guion de estos encuentros cuando participa en ellos Ayuso. La presidenta madrileña se llevó una vez más las mayores ovaciones de la militancia, reconocimiento que Casado debería considerar un activo y no un cuestionamiento de su autoridad. Para que no queden dudas, Ayuso volvió a insistir en su lealtad al Partido Popular y añadió que su adversario es Sánchez, no Casado.

El líder popular debería responder a esa lealtad de manera recíproca y ordenar a García Egea que detenga su estúpida campaña, para la que incluso se está valiendo de medios de comunicación distinguidos por sus ataques furibundos a todo lo que representa el PP. Lo contrario supondrá conceder a Sánchez un balón de oxígeno y complicar gravemente las posibilidades de sacarlo de la Moncloa, objetivo al que deberían dedicar todo el tiempo que desperdician ahora tratando de socavar a la lideresa madrileña.

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