Intolerable violencia separatista contra Vox

EDITORIAL

La campaña de las elecciones regionales catalanas ha comenzado con episodios de violencia callejera contra los candidatos contrarios al separatismo, unas imágenes tercermundistas que ya son habituales en la política catalana cuando los demócratas plantan cara a los independentistas y sus abusos.

En estos primeros días de campaña se han producido no pocos altercados contra Vox, el partido más significado en la batalla judicial contra la intentona golpista del 1-O y cuyos candidatos están teniendo serios problemas para desarrollar sus actos públicos con una mínima normalidad.

Santiago Abascal tuvo que ser protegido por la fuerza pública ante una multitud de energúmenos nacionalistas que le lanzaba piedras, lo que dice mucho de la manera chapucera y politizada con que la policía catalana incumple su obligación de garantizar el desarrollo normal de la campaña. Un día después se produjeron nuevos altercados en diferentes puntos de Cataluña contra los candidatos del partido conservador, a los que trataron de silenciar por medio de la violencia sin que, de nuevo, los Mossos d’Esquadra cumplieran con su obligación. Tiene razón el partido de Abascal al denunciar la complicidad de la Generalidad con estas constantes agresiones que sufren sus militantes, simpatizantes y candidatos, una situación inaudita en países desarrollados como el nuestro que, desde luego, sería respondida por la fuerza pública de muy distinta manera si las víctimas de los ataques fueran de otro signo político.

Todos los partidos demócratas deberían condenar la violencia de los separatistas y denunciar la impunidad con que actúan gracias a la complacencia de las autoridades de la Generalidad. No en vano son los propios dirigentes de las fuerzas independentistas, muchos de ellos con responsabilidades institucionales, los que instigan estos actos violentos contra los que defienden la libertad de todos los ciudadanos y la vigencia de la Constitución también en Cataluña.

Es realmente vergonzosa la naturalidad con que son asumidos los ataques y amenazas del separatismo contra una fuerza política perfectamente democrática y constitucionalmente ejemplar como lo es Vox, por más que la propaganda infecta del socialcomunismo y sus aliados separatistas, con ayuda de los grandes medios de comunicación, trate de intoxicar al electorado presentando a las víctimas de sus violencias como responsables de las mismas.

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