Esquizofrenia gubernamental con Ucrania y la OTAN

EDITORIAL

El espectáculo que está dando el Gobierno en torno a la intervención de la OTAN en Ucrania es el mejor indicador de hasta dónde puede llegar la hipocresía e insensatez de la izquierda española. Y es que, a cinco meses de convertirse en anfitrión de la cumbre de la organización atlántica, Pedro Sánchez preside un Ejecutivo del que forma parte un partido comunista que tiene en la aversión a la democracia liberal una de sus principales señas de identidad.

Los comunistas empotrados en el Gobierno de España admiran profundamente a la extinta URSS, de la que se reclaman herederos ideológicos, por lo que no cabe extrañarse de las patéticas diatribas de los ministros y dirigentes podemistas contra la OTAN y su gran puntal, los Estados Unidos de América.

Por lo que respecta al PSOE, hace el ridículo con sus acrobacias argumentales para tratar de conciliar su participación en las operaciones militares para la defensa de la soberanía de Ucrania con la infame campaña del "No a la Guerra" que capitaneó contra Aznar para deslegitimar al Gobierno de la Nación durante la Segunda Guerra del Golfo. Un conflicto, por lo demás, en el que España no tuvo participación militar, a diferencia de lo que sucedió en la Primera, estando el PSOE en el poder.

La hipocresía de los socialistas corre pareja a la de sus socios y retrata a ambos como elementos de nula fiabilidad. Es inaudito que un Gobierno europeo pretenda abanderar la defensa militar del continente y, al mismo tiempo, liderar ideológicamente a los movimientos antioccidentales que aún siguen añorando los tiempos en que la URSS sometía a buena parte de la Humanidad. Pero esa es la realidad del Gobierno social-comunista, que deja por los suelos la imagen de España en la escena internacional.

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