Elorza es el PSOE

EDITORIAL

Pocos políticos encarnan tan nítidamente la vileza de la izquierda realmente existente como Odón Elorza; en casi ninguno han cristalizado de una forma tan perfecta el sectarismo, la hipocresía, la ruindad y la falta de escrúpulos como en el que fuera alcalde socialista de San Sebastián durante veinte años.

A todo ello Elorza une una inteligencia bastante limitada y un histrionismo tartufesco impropio de un representante político… de antes de Rufián y demás semejantes del exalcalde donostiarra

Esta misma semana ha dado muestras de su estulticia y fanatismo en plena la tribuna del Congreso, cuando trataba de defender el ignominioso pacto presupuestario de su partido con Bildu gritando que "no hay etarras" en la cámara pero sí hay "franquistas", en referencia a Vox, el PP y, en definitiva, todo aquel que afee a los socialistas sus pactos con los albaceas de la banda terrorista asesina de socialistas ETA.

Como bien ha recordado Macarena Olona este jueves desde la misma tribuna del Congreso, no es la primera vez que Elorza tacha de franquistas a sus adversarios políticos: lo hizo con Gregorio Ordóñez en el Ayuntamiento de San Sebastián poco antes de que el popular fuese asesinado por ETA, dejando, dicho sea de paso, el camino expedito para que el socialista repitiese como alcalde.

Lo peor, no obstante, no es que un indeseable como Elorza desbarre en el Congreso viendo ectoplasmas franquistas y no inmutarse ante sus socios bildutarras, que no se pierden ni uno de los homenajes a los etarras que salen de la cárcel. Lo peor es el aplauso atronador, entusiasta y unánime de la bancada socialista, que con el ministro Bolaños a la cabeza se puso en pie para jalear la nauseabunda tirada del desquiciado.

Eso es lo relevante de este episodio: el problema no es el grotesco Elorza sino un PSOE engolfado, conchabado con lo más despreciable de la política, que arremete contra todo lo que no le sirva para mantenerse en el poder y que no conoce ningún límite a su vileza.

Con sus formas desaforadas y el historial de indecencias políticas que arrastra, Elorza es un caso especialmente agudo, pero no una excepción, de la inmoralidad que impera en un PSOE empeñado en ser uno de los grandes problemas de España.

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