El Gobierno de Carmena, nocivo para los madrileños

EDITORIAL

No contentos con el perjuicio que ha ocasionado a consumidores y comerciantes su decisión de cerrar al tráfico la calle Atocha, la Gran Vía y la calle Mayor durante estas Navidades, los neocomunistas que –por culpa del PSOE– malgobiernan Madrid hanprohibido que este jueves circulen por el centro de la ciudad los vehículos cuya matrícula acabe en número par.

Así lo han anunciado, en ausencia de la siempre prescindible alcaldesa Carmena, la primera teniente de alcalde, Marta Higueras, y la directora general de Sostenibilidad y Control Ambiental del Consistorio, Paz Valiente, en una confusa rueda de prensa en la que no han aclarado qué ocurrirá en los próximos días y, en concreto, qué pasará con los ciudadanos que necesiten moverse con el coche en Nochevieja.

Madrid tiene, ciertamente, problemas de contaminación, pero como los tiene cualquier otra gran ciudad europea, ninguna de las cuales, por cierto, está entre las más contaminadas del planeta. Por mucho que el nivel de contaminación haya subido en los últimos días, la realidad es que se debe mucho más al clima que al tráfico, que precisamente ha descendido en más de un 20%. Tal y como ha explicado la portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Ana Casals, la situación es fruto de un anticiclón que ha provocado una estabilidad atmosférica en la que "no hay intercambio de la masa de aire que hay en superficie con respecto a la de altura –la de superficie pesa más y no se mueve– y, como tampoco hay precipitación ni hay viento, no se puede ventilar la atmósfera".

Así las cosas, resulta del todo desproporcionada y alarmista una medida tan drástica como prohibir el tráfico a la mitad de los vehículos. Más que atender a un problema sanitario, parece que el incompetente equipo de la ausente Carmena está dando rienda suelta a una ideología que, aunque se etiquete de progresista, es sumamente reaccionaria y hostil a todo lo que signifique bienestar, crecimiento y desarrollo económico. Los de Ahora Madrid son fieles exponentes de ese retroprogresismo que añora un idealizado mundo preindustrial supuestamente puro y sano... que no lo era en absoluto. En cambio, el Madrid actual, que pretenden vender como una suerte de infierno insalubre, es una de las ciudades con mayor calidad de vida del mundo.

Al margen de las molestias que va a causar a los ciudadanos madrileños –y a los que no lo son pero necesitan acudir a la capital por razones laborales o de cualquier otro tipo–, esta alarmista y liberticida medida del Ayuntamiento neocomunista tendrá efectos nefastos en la proyección internacional de una ciudad que debe mucho tanto a la inversión como al turismo extranjeros.

Está visto que los de Ahora Madrid, como en general los comunistas de Podemos, no saben hacer otra cosa que prohibir, incordiar y exprimir al sufrido contribuyente... a cambio de nada, porque su fanatismo sólo cede terreno frente a su insidiosa y exasperante incompetencia.

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