15.000 muertos

EDITORIAL

El coronavirus sigue golpeando con mucha fuerza a nuestra sociedad: ya han muerto más de 15.000 españoles y, pese a los muchos discursos sobre "el pico de la curva" que se han pronunciado en las últimas semanas, día a día está más claro que este brote de la epidemia va a seguir llevándose muchas vidas durante bastantes días en una cuenta que es cada vez más atroz y cruel.

Una cuenta a la que según va avanzando la epidemia es más obvio que habrá que añadir muchos más fallecidos que, por el momento, se están escapando a las estadísticas oficiales, ya sea por interés político o por la incapacidad política que está jalonando prácticamente todos lo relacionado con esta crisis.

A este drama que estamos viviendo habrá que añadir, una vez la emergencia sanitaria haya pasado, el impacto brutal que va a tener en nuestra economía y del que las cifras de paro de marzo sólo fueron un pequeño aperitivo. Si en cualquier país el parón económico de tantos sectores sería un mazazo, en uno que tiene en el turismo uno de sus principales valores aún va a ser mucho peor.

Y el Gobierno está enfrentándose a estas catástrofes con una gestión calamitosa de la Sanidad y, por los pasos que va dando hasta al momento, aún peor de todo lo relacionado con la economía. Así como la incapacidad de Pedro Sánchez y los suyos es sin duda una de las razones por las que España es el país del mundo con más muertos por millón de habitantes, si no hay un cambio de rumbo importante mucho nos tememos que también será el que tenga mayores cifras de parados.

Pero es que, además, mientras sufrimos el caos sanitario y vemos llegar la catástrofe económica tenemos que soportar a un Gobierno entregado a la propaganda, a la persecución de las escasas voces discrepantes y a ahondar las divisiones políticas que ya eran muy profundas en este país, precisamente por el sectarismo del que hace gala la izquierda española.

No obstante, el Ejecutivo está muy equivocado si cree que con la propaganda y con el soborno a las televisiones va a lograr que la gente olvide su tremenda responsabilidad en todo lo que está ocurriendo. Eso podría funcionar en una situación distinta, mucho menos dramática, pero será imposible en una España en la que decenas de miles de familias habrán perdido a un ser querido y millones verán como alguno de sus miembros pasan a engrosar las filas del paro.

Más bien al contrario, esta crisis y la reacción miserable de Pedro Sánchez y sus adláteres sólo servirá para dejar absolutamente claro que España sufre en este momento crucial un Gobierno que no solamente es incapaz, sino que es con mucho el más inmoral y el que menos escrúpulos ha tenido de la historia de nuestra democracia.

Y eso no hay estrella televisiva subvencionada que lo pueda parar.

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