Ciudadanos, o cómo hacer de 'tonto útil' cada quince días

EDITORIAL

Si Ciudadanos va a votar dentro de quince días a favor de la prolongación del ruinoso y liberticida estado de alarma decretado por el Gobierno social-comunista con las mismas absurdas excusas con las que votó favorablemente la tercera, la cuarta y, ahora, la quinta prórroga quincenal de este estado de excepción encubierto, ¿de qué le habrá servido que el Ejecutivo haya renunciado a prorrogar de una tacada lo que de todas formas va a conseguir en dos?

Otro tanto se podría decir del supuesto logro de desvincular los ERTE del estado de alarma, si el precio de esa supuesta desvinculación es seguir prorrogando indefinidamente el estado de alarma. Más aun cuando, en el colmo del esperpento, parece que la mayoría de los ERTE no se van a pagar hasta que termine el confinamiento. ¿Es de esa desvinculación de la que Ciudadanos tan absurdamente se jacta?

Con su voto favorable a la prórroga, Ciudadanos vuelve a demostrar que es una "herramienta útil" únicamente a un PSOE que no está dispuesto a soltarse de la mano de la extrema izquierda podemarra y de unos partidos nacionalistas que, como el PNV, solo renuncian al maximalismo secesionista si es a cambio de un intolerable trato de favor. Alegar que la alternativa al estado de alarma es el caos, tal y como ha hecho Cs nuevamente este miércoles, no es solo ignorar el caos y el descomunal perjuicio que ha supuesto el estado de alarma para la sanidad, la economía y las libertades políticas, sino negarse a considerar las medidas que brinda el ordenamiento jurídico como alternativas al confinamiento.

Si rectificar es de sabios, reincidir en el error tan tozudamente como lo está haciendo Cs es directamente un suicidio. Más aun cuando los de Inés Arrimadas son testigos de cómo el Gobierno sigue vulnerando la ley al ocultar a la ciudadanía los nombres de los expertos que supuestamente le orientan en su arbitrario proceso de desescalada o en la adquisición de material sanitario. Eso, por no hablar de la ausencia de criterios claros y objetivos para el cambio de fase, lo que ha llevado a un agravio comparativo tan clamoroso como el que ha padecido Madrid y beneficiado al Pais Vasco.

Así las cosas, no es de extrañar que figuras tan relevantes de Ciudadanos como Juan Carlos Girauta y Marcos de Quinto hayan decidido abandonar el partido. Y es que esta forma de hacer el tonto útil del Gobierno más perjudicial que pueda tener España no es la forma con la que Ciudadanos va a mejorar su representación parlamentaria, por mucho que Arrimadas se crea ese nuevo bulo en forma de encuesta con la que el Gobierno, a travás del CIS de Tezanos, le ha premiado a cambio de sus útiles servicios.

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