Abuchear al presidente en la Fiesta Nacional

EDITORIAL

Por mucho que Pedro Sánchez lo haya querido evitar a toda costa, llegando al extremo nada protocolario de sincronizar su llegada al acto con la de los Reyes, los gritos y abucheos contra el presidente del Gobierno fueron los grandes protagonistas del acto central de la Fiesta Nacional.

En el día de Nuestra Señora del Pilar, de la Hispanidad, en el que se supone que todos los españoles, por encima de las diferencias ideológicas, deben celebrar unidos la colosal aportación de España a la Humanidad, así como el ámbito de libertad e igualdad que el orden constitucional procura a los ciudadanos, puede resultar triste que los abucheos a quien preside el Gobierno de la Nación roben protagonismo al caluroso recibimiento brindado al titular de la Corona –símbolo de unidad y permanencia de la Nación– y a los militares que han tomado parte de un desfile brillante y emotivo.

Aun así, no hay que confundir los síntomas con la enfermedad. Lo triste no son los abucheos, sino que, lamentablemente, son muchas las razones que los justifican. Al margen de su estremecedora incompetencia, el presidido por Sánchez el felón es probablemente el único Gobierno del mundo que se sostiene con formaciones públicamente contrarias a la nación en la que operan y que abiertamente luchan por acabar con el pueblo como sujeto de soberanía y sostén del orden legal.

En este sentido, ya no se trata de recordar que España es el único país occidental con comunistas irredentos en el Gobierno, sino de tener presente que Podemos es la única formación comunista de cuantas sobreviven en el mundo democrático partidaria de fragmentar la soberanía nacional de su propio país. Tampoco se puede encontrar en el mundo democrático un partido que, como el PSOE, se sostenga en el Gobierno gracias a formaciones abiertamente separatistas y que tachan de "genocidio" aportaciones a la civilización tan encomiables como las que ha hecho España en América.

Las ausencias en los actos del Día de la Hispanidad de los presidentes regionales de Galicia y Castilla-La Mancha podrán estar justificadas por razones de agenda; sin embargo, tanto el del País Vasco como el de Cataluña han dejado bien claro que sus reiteradas ausencias las motivan su aversión a España. Pues bien, sus partidos son los que sostienen a Sánchez y para los que Sánchez gobierna.

Por ello, aun cuando la crítica a la pésima gestión de un Gobierno pudiera tomarse un día de descanso con motivo de la Fiesta Nacional, la execrable felonía de Sánchez y su banda merece ser abucheada a diario, pero especialmente en una fecha tan señalada.

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