Lemar y Carrasco, los mejores descuentos para las facturas del Atlético

David Vinuesa

Favorito. Equipazo. Once de oro. Banquillo de ensueño. Máximo candidato. Fracaso si no gana la Liga. Con todas estas palabras y expresiones va a tener que convivir el Atlético de Madrid durante la temporada 2021/2022 y qué quieren que les diga, bendita convivencia. El campeón, como ocurre en cualquier deporte, se gana llevar la corona durante el año siguiente y ojo, la responsabilidad de tener que sostenerla. Sin excusas. Si nos vamos a los comics o al cine podríamos decir que "un gran poder conlleva una gran responsabilidad". Traducido a nuestro contexto y con el Tío Cholo en sustitución del Tío Ben, "un gran equipo conlleva una gran presión".

El Atlético estrenó la versión final de su contundente plantilla ante el Espanyol y tuvo que hacer frente a uno de los benditos problemas de tener un once y un banquillo como el que tiene. Todas las piezas de un Ferrari son perfectas, pero si no las montas bien da igual que luzcas el logo italiano en el morro del coche, porque lo más seguro es que tu cochazo te deje tirado. Simeone ya tenía un Ferrari la temporada pasada, por eso fue campeón, y ahora le han introducido un elemento aerodinámico de alta gama, Antoine Griezmann. Sobre el papel, solo hace falta poner la pieza en su sitio y que el monoplaza vuele, sin embargo, como ocurre en la Fórmula 1, cada milímetro del diseño puede darte un segundo más o un segundo menos. En Cornellá, pasó eso en dos partes muy diferenciadas. En la primera, las piezas no encajaron, se perdió tiempo y se rozó la bandera negra. En la segunda, regresando al diseño anterior, se volvió a ganar la carrera en la última vuelta.

Lo bueno para el Atlético de Madrid es que, de momento, los primeros experimentos de la temporada se están ganando pese a los fallos que se van produciendo en los ajustes de la plantilla. Los rojiblancos sumaron tres puntos ante el Espanyol y además sacaron por el camino varias enseñanzas tácticas que ayudarán a Simeone en la colocación de todas las piezas que tiene. El Cholo ya sabe que, de momento, poner a Luis Suárez, Griezmann y Correa juntos, con Koke y Marcos Llorente en el medio, no funciona. Ojo, de momento. Con ese ‘diseño de monoplaza’ y con la ausencia de intensidad del equipo, algo que ocurre más de lo que debería en las primeras partes, el Atlético se atascó y nadie dentro del campo se sintió cómodo. Suárez no estuvo bien, Griezmann apenas tuvo protagonismo y varios jugadores, tanto arriba como en defensa, se mostraron perdidos a la hora de saltar a la presión, asociarse o tapar espacios. El Espanyol lo aprovechó y rozó el primer gran disgusto del curso para los campeones.

Como es lógico, no fue ni mucho menos el debut soñado por Griezmann. El francés quiere volver a ser el que fue en el Atlético, pero ayer recordó al que ha sido en el Barcelona. Esto no ha hecho nada más que comenzar, no hay que perder la paciencia, aunque si esos ajustes siguen sin funcionar, el peso histórico de Griezmann no puede tapar sí o sí a los que están esperando para demostrar su valía. Hablo por supuesto de Lemar, Joao Félix, Lodi o Kondogbia. Ayer domingo, Simeone ganó en la segunda parte con los cambios lo que perdió en la primera y lo hizo con cuatro jugadores llamados a, como mínimo, darle 50 dolores de cabeza a su técnico para meterles o no en el once. Vuelvo a repetir, bendito dolor de cabeza. Paracetamol de campeón, siempre.

En mi opinión, Lemar se ha ganado no salir del once y Griezmann aún tiene que dar un golpe sobre la mesa para sacar a su compatriota de ahí. Esto no quiere decir que Antoine deba chupar banquillo a diario, eso dependerá del partido y de cómo le quieran hacer daño a su rival, pero si la duda del Cholo está en un 60-40, que juegue Lemar. En caso de duda leve, que juegue el que se lo ha ganado y más adelante, porque habrá oportunidades y minutos para todos, llegará el turno de Griezmann. Quizá este debate no tendría lugar si Lemar no hubiese perdido 4 kilos por un problema estomacal con Francia. Quizá hubiese sido titular ante el Espanyol. Nunca lo sabremos, sin embargo, lo que sí sabemos es que él y Carrasco fueron los mejores descuentos para las facturas tácticas del Atlético

Y no, no me olvido de la polémica arbitral. Guarden los cuchillos. Mi opinión es clara y llevo tiempo diciéndolo gane, pierda o empate el Atlético de Madrid. Lo dije cuando con 1-2 en Vigo se jugaron 11 minutos de descuento. Lo digo ahora que se jugaron 10 en Barcelona. Tenemos un problema muy serio en el fútbol español. No se juega al fútbol en la Liga. Se especula con el fútbol. Pérdidas de tiempo, gemelos que se suben siempre en los minutos finales, recogepelotas adiestrados al extremo, saques de puerta en velocidad ‘Matrix’ que merecen doble amarilla y ni siquiera ven una... ¿Qué esperamos? ¿Queremos una palmada en la espalda por ser la Liga que menos tiempo tiene de fútbol real? Parece que sí. Parece que el escándalo es el descuento y no que no se jueguen 23 minutos de una parte entera, como demostraron los datos del partido de ayer. Eso sí, luego se nos llena la boca diciendo que la Premier tiene un ritmo precioso. Y, como no, se producen pérdidas de memoria selectivas, porque si hay una conspiración a favor del Atlético, ¿por qué le anulan el 1-1 en el minuto 60 y por qué el partido en Vigo acaba en el minuto 101 si lo estaba ganando el equipo de Simeone? En fin, lo de siempre cuando no ganan los de siempre. Del Villarato a la conspiración de la pausa de hidratación. Grandes tiempos no están tocando vivir.

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