La liga española es una pérdida de tiempo constante

David Vinuesa

Tenemos un problema muy serio en el fútbol español y lo estamos disfrazando por los intereses que lógicamente cada equipo tiene en la búsqueda de sus objetivos. Me explico. ¿Por qué digo que la liga española es una pérdida de tiempo constante? No lo digo porque no haya calidad. Tampoco lo digo porque falten buenos jugadores, buenos entrenadores o buena organización alrededor de ella. Eso no tiene nada que ver. Lo digo porque dos de cada tres partidos que ves en televisión o en el propio campo se convierten en un ir y venir de pérdidas de tiempo constantes por parte de uno o de los dos equipos en liza. Además, dicha táctica, que antes se veía más al final de cada curso que al principio, ya se hace desde la primera jornada y no solo cuando se va ganando sino también cuando no se va perdiendo. Es ahí donde el aficionado se enfrenta a un desesperante carrusel de pérdidas de tiempo que van del minuto 1 al 90 o al 101, según el descuento que den este año.

Entiendo perfectamente que los equipos, sobre todo los más modestos, prioricen su supervivencia en la categoría a dar un espectáculo de goles y fútbol ante equipos más potentes. Yo también lo haría. Aquí todo el mundo quiere goles y jugar maravillosamente al fútbol, pero seamos sinceros, si bajas a Segunda o no cumples el objetivo, te van a dar palos hasta en el carnet de identidad. Hasta ahí todo correcto, pero estamos llevando todo esto al extremo y la liga española está perdiendo, en una hemorragia cada vez más grande, toda la capacidad que tiene para mostrar la calidad que atesora.

Cada vez más estamos viendo partidos que acaban con 0-0 en el marcador. Este año, en 5 jornadas que llevamos, ya hemos tenido varios casos. En la primera jornada, tres partidos sin goles y cinco empates. En la segunda, seis partidos en tablas con dos a cero. En la tercera, más contundencia: ningún empate sin goles y solo dos repartos de puntos. En la cuarta se mejoró con un solo empate a uno. Y en la quinta y última hasta la fecha, se vuelve a las andadas con tres encuentros sin goles y seis empates en un total en 10 partidos. Son números que hasta hace bien poco podríamos asociar a la versión más defensiva de la liga italiana. Una liga, por cierto, que dista mucho actualmente de esa leyenda urbana que habla del ‘catenaccio’ eterno en la Seria A. Hay mucho fútbol en el Calcio aunque se sigan manteniendo ciertos clichés. De hecho, Italia podría darnos más de una colleja actualmente.

Insisto, España está perdiendo peso dentro y fuera de nuestras fronteras a velocidades alarmantes. Y no es cuestión de estilos más o menos defensivos, que son lícitos y muy ricos a nivel táctico y estratégico, sino de ritmo, arbitrajes y pérdidas de tiempo. La Premier, por ejemplo, nos saca una media de 10 minutos de juego real por partido. ¡10 minutos! ¡Es un mundo en fútbol! Sí, sé que esto lleva tiempo pasando, pero hay que empezar a pelear porque no sea tan descarado ya que la solución de dar descuentos eternos lo único que provoca es que haya un espacio de tiempo más prolongado para la desaparición de recogepelotas, los saques eternos de puerta y, como no, un clásico, los gemelos en ascensor. Hay colegiados que han visto y permitido más calambres que algún electricista veterano y no hablamos de verlos en mayo, cuando la temporada pasa factura, sino durante todo el año. En fin, gemelos arriba, fútbol abajo.

Sé que esta es la eterna batalla y que cada uno ve el tiempo pasar de diferente manera según la camiseta que tenga puesta y el resultado a favor o en contra del marcador. Lo sé. Aún así, miremos un poco más al extranjero. Hagamos ese esfuerzo de una vez por todas. ¿Por qué aquí se sigue sin sacar amarillas al portero cuando ya en la primera parte se ve que está perdiendo tiempo de forma descarada? ¿Por qué somos la liga en la que un defensa sigue haciendo el viejo truco de cruzarse y al más mínimo soplido ir al suelo? ¿Por qué algunos entrenadores se quejan de los descuentos largos cuando su equipo pierde tiempo desde el minuto? Y algo aún más importante, ¿por qué tenemos a los árbitros más atemorizados de Europa priorizando siempre que el partido no se les vaya de las manos a dejar que los equipos jueguen con ritmo en intensidad? ¿Por qué?

Estamos convirtiendo a la liga española en una liga con un fútbol encorsetado. Estamos viendo a delanteros con más amarillas que algunos defensores. Meto cuerpo, falta. Me cruzo y me tocan un poco, falta. Duelo aéreo con los brazos despegados, falta. Me agarran y braceo para seguir, falta. El partido se descontrola un poco, faltas por doquier. Falta, falta y falta. ¿Y qué falta realmente? ¡Fútbol! No puede ser, de verdad. Nos comen la tostada en Europa porque estamos acostumbrados a que suene el silbato y una mala costumbre repetida durante mucho tiempo se convierte en un hábito difícil de revertir. No busquemos más excusas. Reaccionemos. Volvamos a jugar al fútbol, no a esta liga española que, a día de hoy, es una pérdida de tiempo constante.

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