Ahora es Saúl el que necesita al Atlético de Madrid

David Vinuesa

¿Cuántas veces se ha dicho que un equipo necesita a un jugador en concreto para dar un salto de calidad, para mantener la exigencia de la competición o simplemente para saltar al campo y revertir un resultado en contra? Incontables veces. Siempre es el equipo el que necesita al jugador, pero pocas veces se dice que un jugador necesita a un equipo y sobre todo a una afición para recuperar su mejor versión. 

Saúl no está bien y nadie lo esconde en el Atlético de Madrid. Simeone tampoco. De hecho no hay motivos para ocultar que un deportista no está atravesando su mejor momento porque por mucho que a veces tengan características de robots, no lo son. Son seres humanos. El problema a la hora de juzgarlos es el contexto que les rodea. Si eres millonario y estás en la élite, no te puede pasar absolutamente nada y además debes estar siempre feliz y como no, siempre debes estar de notable para arriba. Por ese y por otros motivos la ansiedad deportiva está atacando de manera silenciosa pero letal a algunos de los mejores atletas del mundo. ¿Tienen más motivos para quejarse que los que puede tener un albañil o un ciudadano en paro? Por supuesto que no, faltaría más, pero dentro de cada contexto las realidades son las que son y por supuesto que un jugador de élite puede tener un bajón corto, medio o largo en el tiempo.

Sobre Saúl se ha dicho absolutamente de todo incluyendo que su dieta está destrozando su vida deportiva. Es curioso que cuando se hablaba por ejemplo de Gnabry como un jugador de grandiosa calidad y rendimiento portentoso con el Bayern campeón de Europa, nadie gritó "es vegano" cuando se referían a él. Porque Gnabry es vegano, señoras y señores. Pero ojo, si Saúl tiene una mala racha aparecerán los aulladores de la dieta o peor aún, los trogloditas del "será por su novia". "Unga Unga", su mejor lema. 

El Atlético de Madrid debe recuperar a Saúl. El club rojiblanco no puede permitirse el lujo de perder aquello que siempre se busca en una institución con el ADN de los colchoneros, es decir, no puede permitirse el lujo de perder a uno de los suyos. Saúl es un rojiblanco más. Los hay que animan como aficionados y los hay que visten sus colores, pero todos son rojiblancos. El '8' colchonero tiene tatuado el escudo de su equipo y arriesgó un riñón en beneficio del grupo. Siempre se dice que los jugadores deben sudar sangre en el campo si es necesario. Pues bien, Saúl orinó sangre por el Atlético de Madrid durante meses. No creo que haya muchos valientes que aguantasen eso, ni siquiera por el equipo de sus amores. 

¿Con esto quiero decir que Saúl merezca un trato especial? No, ni mucho menos. No debe haber jugadores que jueguen por decreto ni futbolistas cuyo nombre se anteponga a sus resultados. El '8' debe tener los minutos que su rendimiento le otorgue y si Simeone estima oportuno que debe hacerlo desde el banquillo durante uno, dos, tres o nueve partidos, que espere allí su oportunidad. Pero sí sería necesario que la afición cerrase filas en torno al canterano, porque no solo sería un beneficio personal para Saúl sino un beneficio global para el club. Ahora es Saúl el que necesita al Atlético de Madrid y "porque luchan como hermanos, defendiendo sus colores", la afición no puede perder a uno de los suyos. 

Sobre el triunfo ante el Cardassar,  la valoración es más simple. Gran rendimiento del plan B de Simeone. Seriedad para respetar la camiseta que se portaba, un Lemar que sigue subiendo como la espuma en dirección a su mejor versión y apariciones importantes como las de Torreira, Kondogbia o Ricard, que se marcó un golazo precioso por la escuadra para enmarcar su debut. Eso sí, poco de Saponjic y por suerte nada del portero Grbic. Ya habrá tiempo para ver al suplente de Oblak si por el camino la portería sigue quedando bien cerrada y sin goles en contra. 

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