Las depuradoras en la lucha contra el covid-19

Daniel Portero

El Gobierno de Pedro Sánchez ha hecho una pésima gestión del estado de alarma por la pandemia de covid-19, en la que, desgraciadamente, casi 50.000 españoles han perdido la vida.

Uno de sus agujeros negros fue que determinados servicios de tratamiento de agua potable y residual no fueron considerados esenciales hasta 9 días después de la declaración del estado de alarma (14 de marzo). Al igual que se tardó 50 días en hacer obligatorio el uso de mascarillas en el transporte público, se estuvo a punto de desabastecer de EPI, equipos de protección individual o mascarillas y guantes a todos los trabajadores de las plantas de tratamiento de agua potable y residual, por no declararlas servicios esenciales desde el principio.

Las depuradoras tienen una función de vital importancia, pues mejoran enormemente la calidad de las aguas fecales que provienen de las redes de saneamiento de los núcleos urbanos e industriales, reduciendo en gran medida las cargas de contaminación de las aguas residuales para verterlas en cursos fluviales o en el mar con una calidad aceptable para el medio ambiente. Pero es que además han tenido una función clave en la detección de epidemias. Y es que antes de que se declare una pandemia existen pocos casos contabilizados, pero las depuradoras son las primeras que detectan, mediante analíticas, el material genético de muchos virus, y también de bacterias, de las deposiciones humanas o la orina. De hecho, ya se usaron en el pasado para detectar enfermedades como la poliomielitis.

El material genético de muchos virus y bacterias acaba en las redes de saneamiento, pues el organismo humano, a través del aparato excretor, expulsa muchos microorganismos dañinos. En la entrada de las depuradoras, en el desbaste, se puede detectar este material genético de los virus, y también las bacterias, mediante la realización periódica de analíticas.

En todas las depuradoras existen protocolos de análisis del agua, pero habitualmente están orientados a estudiar otros parámetros, como DBO5, sólidos en suspensión, nitrógeno, fósforo, PH, alcalinidad, etc. Hace ya meses que en Murcia y la Comunidad Valenciana comenzaron a analizar la presencia de material genético del covid-19, con unos resultados muy interesantes.

Numerosas regiones han establecido protocolos de analíticas del covid-19 en sus depuradoras –además de todos los ensayos de laboratorio que se hacen–. No sólo en España se están realizando analíticas. Gracias a las investigaciones que se han realizado estos meses, se ha concluido que el material genético del covid-19 desaparece después del proceso del tratamiento secundario en las depuradoras, por lo que no existe peligro de vertido a los cauces fluviales o marítimos si en los municipios existen tratamientos convencionales. Tampoco hay presencia de covid-19 en la línea de fangos que posteriormente se utiliza para el abono de los campos. Si, además, las plantas realizan tratamiento terciario, la desaparición del material genético del virus es aún mejor, pues el tratamiento terciario añade un plus de calidad a las aguas tratadas, y son aptas para el riego de parques y jardines públicos en periodo estival, tal y como se realiza en muchas zonas de España.

La gran ventaja que tenemos en la actualidad es que podemos hacer extensivos los análisis de laboratorio a la red de saneamiento aguas arriba de la depuradora, pudiendo establecer una correlación y localización de núcleos o barrios de donde pueda provenir el virus con gran antelación a la detección por parte de las autoridades sanitarias a través de test PCR. Todas las redes de España –pero sobre todo la de Madrid– disponen de un sistema GIS que aporta información instantánea sobre los parámetros de calidad del agua, de manera que la detección del un posible brote se podría sectorizar por barrios e incluso por edificios.

Gracias al trabajo y esfuerzo de muchos expertos en tratamiento de aguas residuales, y sin la ayuda del Gobierno central, se ha logrado un gran avance en la detección de posibles brotes de la pandemia a través de la monitorización de las redes de saneamiento y las depuradoras de cada comunidad autónoma. Podremos así convertir las depuradoras de aguas residuales en macrotest de alerta temprana.


Daniel Portero de la Torre, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, diputado del PP en la Asamblea de Madrid.

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