Y a Bordalás se le acabó la paciencia

Daniel Blanco

Fue terminar el partido, asimilar lo que había sucedido, pensar bien lo que iba a decir y soltar todo como si se tratase de una losa que llevaba consigo. José Bordalás no pudo aparcar más lo que llevaba tiempo sintiendo. A su Getafe le maltratan. Lo hacen rivales, aficionados y algunos medios de comunicación. Y el técnico no lo va a permitir.

Tras el empate a cero ante Osasuna se sintió con fuerza para decir lo que pensaba. "Es una vergüenza lo que hacen con nosotros" y soltó su directa al técnico rival. "Arrasate ha dicho en la previa que jugamos trabado, que dificultamos los partidos con este juego. Y luego vienen aquí a empatar a cero. 37 interrupciones. Muchos técnicos y rivales tienen el comodín, si juegan mal, de Bordalás y el Getafe. Es lamentable".

A Arrasate, que debió escuchar la perorata de su colega, saliendo del estadio, de vuelta a Pamplona, le vino todo de repente. No se refería el mister rojillo a un juego feo y sucio de los de Bordalás. Más bien al estilo espeso y muy físico del rival. No era un elogio, pero tampoco una crítica. Lo que sucede es que Bordalás lo cogió de puntillas y soltó lo que llevaba tiempo pensando sin caer en la cuenta de que Arrasate es la gota que ha colmado el vaso, pero no el causante de su enfado.

Es evidente que, en primera división, si un año quedas décimo con una plantilla corta, el otro rozas Champions y ahora, en la jornada trece, estás en séptima posición, no es casualidad. No es sólo jugar físico, jugar espeso, feo, es jugar al fútbol de una manera distinta a lo que juegan muchos pero es una forma de rentabilizar tus recursos, por supuesto, completamente lícita. El Getafe hace de la necesidad, virtud y eso es muy difícil en el mundo el fútbol. De la calidad de Bordalás como técnico no vamos a hablar aquí, está de sobra demostrada. Que no vengan a afearle la conducta.

Quizá con esta rueda de prensa explosiva, a Bordalás le van a perseguir en todos los campos a donde vaya. Ya se ha ganado la pitada monumental en trece estadios, los que le quedan por visitar. Ha mostrado sus cartas, quizá no ha medido la consecuencia pero sí ha entrado en el alma de los getafenses. Bordalás es un tipo claro, directo. No se anda con rodeos si se trata de defender lo suyo. Y lo ha hecho, siempre, en todos los equipos donde ha estado.

Ayer Bordalás, habitualmente un hombre tranquilo, fue Mourinho por un día. Tiró de papel, de estadísticas para demostrar que su equipo hizo por ganar y que el rival no. Fue de frente, atacando al último con el que se midió, sin pensar en que la culpa es de todos los que han criticado esta forma de jugar. El Getafe molesta porque no es un equipo al uso y su técnico personalizó ayer en Jagoba Arrasate lo que llevaba tiempo pensando. Tenía razón en el discurso global y lo expresó rotundamente ayer, poniendo como ejemplo a Osasuna pero queriendo decir muchas cosas más de muchos equipos más. Teniendo sus motivos para hacerlo y con el ansia de defender lo suyo, quizá debió contar hasta diez. Estas cosas las carga el diablo.

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