Un clásico inmenso

Daniel Blanco

Cinco días quedan para el gran clásico y ya estamos deseando ver la luz al final del tunel. El gran partido está a más de 100 horas y el tiempo pasa muy lento cuando esperas algo. Con permiso de todos los demás equipos, muy dignos todos, llega este partido en el mejor momento de los dos.

Todo se parece en Real Madrid y Barcelona, pero hay diferencias. Ha marcado el Madrid 30 goles, ocho más que el Barcelona, 22. Pero los blancos han encajado nueve y el Barça cero. Una cosa por la otra. Yo te gano por los que marco, tú me ganas por los que no encajas.

En esta tesitura, Cristiano Ronaldo ha hecho 15 goles. Neymar y Messi han hecho esa cifra entre los dos. El portugués es un verdadero animal, en celo continuamente. Los azulgrana están en sintonía pero se dividen sus esfuerzos. Uno lo quiere todo, los otros lo quieren pero sin el físico de su rival. Es una gran batalla, que el sábado en el Bernabéu puede que quede en un impás, pero puede que, de ganar el Barcelona, se convierta en un golpe brutal a su rival más acérrimo.

Nada será definitivo, por supuesto, en la gran cita de Chamartín, pero es verdad que el Madrid no puede perder y se lo puede permitir el Barcelona. Con esas pautas basadas en dos tropiezos casi inéditos de los blancos, se presenta el duelo de los duelos. Porque el partido podría haber llegado habiendo fallado los dos o no habiendo fallado ninguno pero resulta que aquel día en San Sebastián sin Cristiano y aquel derbi ante el Atlético, el Madrid se despistó y le pueden pasar factura a los de Ancelotti.

No hay duda en que nada saldrá resuelto del partido pero no es menos cierto que si no hay victoria blanca, el Barcelona seguirá siendo el gran favorito. Nada de sentencias ni sentimiento triunfalista pero es evidente, los números así lo dicen, que si los culés no salen derrotados del Bernabéu, seguirán en el escalón de arriba.

Es muy complicado por no decir imposible no irse a los tradicionales actores principales. Ronaldo, Benzema, Bale, en el Madrid. Messi, Neymar y el debutante Suárez en el Barça. A los tópicos de siempre. Equilibrio en el Real (Kroos, Modric), el acierto defensivo (Ramos, Pepe, Carvajal), el toque del Barcelona (Iniesta, Rakitic), los laterales largos (Alves, Alba). Todo eso está muy bien pero aparecen en este inicio jugadores que pueden ser secundarios, pero que optan a principales.

Este es el caso de Isco y de James en el Madrid. Sobre todo el malagueño, inmenso en la final de Copa del año pasado, grande en estos partidos de liga. Del colombiano ya hemos visto más, pero es evidente que el partido del sábado es para él un auténtico examen. Por categoría y por coherencia con lo que se pagó con él.

En el lado contrario, dos de los grandes culpables de que el Barcelona no haya recogido de las redes ningún balón este año. Mathieu, haciéndose grande en un equipo muy complejo y cumpliendo un trabajo por el que pocos apostaban. Y el chileno Bravo, dueño de un arco infranqueable, que mira ya de reojo records casi imposibles en España. Son ocho partidos sin encajar. Una barbaridad.

Un clásico en el que todo es posible. Una oportunidad para los dos que les aguantan todavía. Atlético y Sevilla, que ganaron. No así el Valencia que sufrió un revés de consideración en La Coruña. Se enfrentan Madrid y Barça entre ellos por lo que es factible una reducción de distancias. Ya queda menos…. Tic tac, tic tac.

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