Harto de estar harto

Daniel Blanco

Cansado de ver cómo todo se magnifica, harto de comprobar cómo en el ambiente de la selección siente la contradicción de estar a gusto con lo que hace pero pidiendo perdón por todo lo que se mueve a su lado, Gerard Piqué ha dicho basta. Él dice que no es un calentón, que es fruto de una larga meditación. Se marcha de la selección después del Mundial de Rusia en 2018. Entonces el central, el que mejor en forma está ahora, un referente de nuestro futbol, tendrá 31 años. Muy pronto pero Gerard se ha cansado.

Harto de que en todos los debates ideológicos, nacionalistas y políticos se encuentre en medio de las opiniones. Harto de que los que confunden patriotismo con fanatismo le destrocen con comentarios terribles. Muy cansado de que le digan lo que tiene que pensar, lo que tiene que hacer cuando Piqué es una persona que sabe caminar sólo a la perfección, que piensa lo que dice y que siente lo que piensa al cien por cien. Por eso y por más cosas el defensa del Barcelona ha dicho basta.

Piqué se ha cansado de que la gente le diga cómo debe sentir su pasión por el catalanismo. Le inculcaron desde pequeño ideas innegociables referentes a Cataluña. Eso no quiere decir que él no se sienta español y que la independencia sea lo mejor. De hecho "Cataluña nunca debería ser independiente de España. No tiene lógica, no sería bueno", declaraba a El Pais hace cuatro años en una entrevista. Hace unos meses en el suplemento Papel del diario El Mundo volvía a defender la mezcla de culturas dentro de una misma ciudad, la mezcla de pasiones, de sentimientos. Como diría John Lennon en su increíble Imagine, puedes imaginar un mundo sin países (Imagine there’s no countries). Por eso se postuló a favor de un referéndum independentista, que no a favor de la independencia. Pero esto ya es tarea muy dura para que determinada gente entienda todos los matices, miles en esta historia.

Pero eso le ha dado igual a aquellos que van repartiendo carnets de buen español y de buen patriota. Esos que jaleaban los pitos al defensa en los partidos de la selección, esos que han ido minando las opiniones de todos y alabando que se crucifique al central. Esos que ayer, en un alarde de desfachatez suprema, comentaban exultantes una nueva fechoría del gran jugador. Su delito ahora, cortarse las mangas de la camiseta para ocultar el símbolo español. Tras el partido, nuestro compañero de Movistar Plus Ricardo Sierra enseñaba en las redes sociales que la camiseta larga de Piqué no tenía ningún símbolo y se la había cortado por comodidad. Fin del debate pero los pinchazos a noticias, el revuelo en redes sociales y la indignación contra el jugador, ya estaban en lo más alto. Objetivo conseguido.

Mira que se ha metido en líos el jugador, mira que le gusta twitter y enredar, a veces demasiado. Pero estamos ante un tío muy inteligente, muy sensato, que va hasta el final con sus ideas. Lo malo es que cuando no gustan crean opinión, balances extraños que sitúan a Piqué como un antipatriota, como un jugador que no siente los colores nacionales. Ayer jugó su partido 86 con España y ha sido internacional en todas las inferiores. Sub 15, sub 17, sub 19 y sub 21. Aquí está una persona sin escrúpulos, sin sentimiento. Aquí está el defensa al que, salvo milagro y reconsideración propia, hemos perdido para la selección. Tenemos lo que nos merecemos, porque somos así, nos gusta ser así. España es diferente.

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