El peligro de no controlar la situación

Daniel Blanco

Le hemos visto al Madrid mejores partidos que en Sevilla. Sin duda. Pero es cierto que el equipo de Ancelotti sigue muy vivo en la Liga, hizo lo que tenía que hacer, ganar, y además le pone una presión extra al Barcelona. Ya no es seguro que el Atlético llegue libre de cargas a la penúltima jornada por lo que, es probable que los rojiblancos tengan que ganar ese partido o, al menos, puntuarlo ante los culés. Y eso es bueno para el Madrid. También es bueno para los blancos Cristiano Ronaldo. Parece de perogrullo, pero conviene comprobar, en partidos como éste, que el portugués está y responde. Vaya si responde.

Porque si no hubiera aparecido Ronaldo, o simplemente con que el portugués hubiera tenido uno de estos partidos regularcillos de últimamente, el Madrid se hubiera despedido de la Liga. Digo que le hemos visto cosas mejores al conjunto blanco porque no controló el partido del Pizjuán cuando más cómodo era hacerlo. Es decir, con 0-2 en el marcador todo se tenía que haber acabado y no conceder un absurdo saque de banda para que llegara el penalti a favor del Sevilla. Error de Marcelo, gravísimo, error de Ramos, no tanto pero también abultado, al lanzarse a una acción casi sin peligro. 1-2

Controlar el partido es, con 1-3 en el marcador, acertar con alguna contra o, en su defecto, llevar el partido a la nada, a la espesura para que el rival, espoleado, no tenga nada que hacer. Controlar un partido no es que a Marcelo se le cuele Aleix Vidal hasta la línea de fondo para que el ex del Almería centre e Iborra haga el 2-3 ante la mirada de Casillas.

No es extraño, por tanto, que Ancelotti hiciera el cambio que hizo. Illarra por Isco. No hay posibilidad que el italiano arriesgue un ápice y si hay que poner a tres centrales, dos mediocentros, quitar a un mediapunta y jugar con un delantero centro sólo, Ancelotti lo hace. Quiso asegurar el italiano, con diez minutos por jugar, el control del partido, pero aún así tampoco le salió demasiado bien. El Sevilla estuvo a punto de empatar y poner la liga patas arriba.

Tampoco ayudó James cuando arriesgó la pelota en el tiempo de prolongación concediendo, en esa jugada, un córner absurdo en contra. No pasó nada pero pudo pasar. Lección que debe aprender el Madrid para la eliminatoria que viene ante la Juventus. No hay bromas en Europa y estas cosas que en Liga te dan sustos, en la Champions te matan, te envían directamente a casa.

Tres jornadas para que el Barcelona pinche en una ocasión, quizá en el Calderón. Desde el punto de vista madridista la visión es esta. Desde el azulgrana, tres jornadas para ganarlo todo. Me da la sensación que en la perspectiva de Luis Enrique está el ser infalibles. El asturiano prefiere creer, y hace bien, que el Madrid no fallará ningún domingo.

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