Algo de ilusión en el Barcelona

Daniel Blanco

A este Barcelona tan ávido de noticias buenas, de sensaciones que le hagan olvidar una temporada que se está haciendo bola, le urge sacar la cabeza en cuanto el resultado más digno se produce a su favor. Un empate en Sevilla vale, ante el segundo clasificado, aunque sea con muchas bajas del rival y aunque sea jugando media hora contra diez. Porque el Barcelona debió ganar pero empatar en cancha del segundo ya no le sabe mal y le reafirma en la apuesta de que algo está mejorando.

Y es cierto que algo se está tornando en positividad. Cinco puntos en los últimos partidos, inútiles otras temporadas pero que otorgan confianza en este año en la que el menor rastro de algo bueno es una excelente noticia para el seguidor culé. Tres partidos en los que el equipo ha sido valiente, ha presionado bien, ha sido bloque, con algún desliz que le ha impedido sumar el pleno de victorias pero con la sensación del trabajo bien hecho.

Salió serio al campo el Barcelona en una de las salidas más complicadas del año. Se asentó bien en el terreno pero recibió un golpe brutal con el gol sevillista. Empató Araujo al borde del descanso y el equipo se relajó, se dio cuenta de poder ganar en territorio complejo. Se convenció de que el giro antes de navidad podía ser grande. Si el Barcelona ganaba ayer, con todo lo que ha pasado, se colocaba cuarto, en puestos de Champions.

Pero en la segunda parte estuvo algo más nervioso. Llegando pero sin forma, sin crear peligro serio. Sólo un remate de Gavi antes de la expulsión de Koundé, absurda, algo exagerada por Alba pero absurda si lo miramos desde el prisma local. No comprendió Lopetegui al final del partido la acción de su pupilo pero le restó importancia apelando a que "el jugador sabe que se ha equivocado y lo corregirá".

Pudo el Barcelona a partir de ese momento volcar el campo a su favor, dar un paso adelante pero sólo encontró un tiro al poste de Dembélé. El resto se perdió en centros laterales inocentes, algo impropio para un equipo que quería dar un golpe en la mesa, que quería asaltar la zona noble de la tabla. Pero se quedó a medias el grupo de Xavi.

Volvieron a estar bien los jóvenes. Gavi, Ferrán, Abde. Estuvo inmenso Araújo, cuatro goles ya en esta liga para un central, ayer lateral y que jugará muy posiblemente algún día como recurso para buscar el gol. En el uruguayo tiene Xavi la perla que nunca buscó pero que se ha encontrado por el camino. Ese jugador que tiene química con cualquier central que le pongas, que vale para una defensa de tres y que sirve de maravilla pegado a banda.

Se va de vacaciones el Barcelona y para volver no tendrá en Palma de Mallorca ni a Gavi ni a Busquets, sancionados en este partido. Volverá, quizá con un regalo de Reyes en forma de fichaje (muy cerca Ferrán Torres de firmar por el club) y las noticias serán algo distintas. Volverán Pedri, Ansu Fati y el mejor Frenkie De Jong. Y volverá Memphis.

Hasta ese momento vuelve el Barcelona a sonreír, a buscar algo por lo que hace semanas estaba incapacitado. Sólo necesita que el gol llegue porque la falta de pegada es asombrosa. Pero si las tornas giran podemos ver a un equipo que cumplirá su objetivo que es ahora ser cuarto. Con las rachas negativas de algunos equipos no cuesta creer que lo conseguirá, que el objetivo es alcanzable. Hace falta llenar de ilusión a un equipo muerto hace un mes.

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