Un tortazo de realidad

Dani Blanco

Estaba acostumbrado en las últimas semanas a la solvencia, al saber estar en el terreno de juego, al plasmar en el césped buen juego y buenos resultados. Acostumbrado a las buenas noticias se llevó un sopapo de realidad el Barcelona en su visita al Deustche Bank Arena de Frankfurt. Empató de milagro y eso es buena noticia pero fue sobrepasado por un equipo que le jugó bien, que fue mejor y que físicamente estaba mejor preparado. Por eso la buena nueva para el equipo de Xavi no es que la eliminatoria siga viva, es que además está muy favorable a sus intereses.

Solo Ferrán lanzó un tiro a puerta en la primera parte y fue casi gol. Trapp le paró la pelota en la mejor acción visitante. Fue un buen comienzo pero no fue continuado. El Eintracht comenzó a hacer transiciones veloces, lo peor que le pueden plantear a este Barcelona, el mayor arma para matarle. Fue mucho mejor equipo el alemán en la primera parte y pudo dejar la eliminatoria muy decantada. El milagro fue que no estuvo acertado y eso el Barcelona lo supo amortizar.

Es verdad que empezaron marcando los locales en la reanudación pero el grupo de Xavi se rehizo tras el gol encajado. Combinó mejor y se rearmó como equipo durante los veinte minutos siguientes. Empató con una jugada perfecta entre Dembélé, De Jong (los dos habían salido poco antes) y Ferrán. Un gol inmaculado que ayudaba a sobrevivir al Barcelona. Poco después el Eintracht se quedó con diez pero en vez de ayudar a los visitantes le vino peor.

No se esmeró demasiado el equipo de Xavi por encontrar una jugada de gol, como dando por bueno el resultado. No lo debió hacer porque en dos contragolpes estuvo a punto de ponerse abajo en el marcador. Xavi cerró el asunto en rueda de prensa aludiendo por enésima vez en su carrera al estado del terreno de juego. Es verdad que estaba mal pero suena a excusa mala, de perdedor.

Con su público a favor este Barcelona es mejor equipo en global que los alemanes. Es cierto que es favorito pero el aviso ya está dado. No te debes confiar ni por un segundo en Europa, sea la Champions o sea esta competición venida a menos este año y de la que el Barcelona saldrá decepcionado si no es con el título. Y eso es otorgar mucha presión al club. Pero es eso o no exigir y no están los tiempos para desechar una copa.

Este año raro para el Barcelona tiene estas cosas, como las de cambiar de registro abruptamente de un día para otro. Ahora toca visitar el incómodo estadio del Levante y luego recibir al Cádiz en Liga. En medio el partido de vuelta de esta eliminatoria trampa. Parece muy asequible pero detrás del jueves se esconde un lio tremebundo si fallas.

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