El Barcelona y el tener que acostumbrarse a una competición menor

Dani Blanco

Se nota que la competición europea no es ésta. Se nota que el Barcelona anda desubicado en esta Europa League que, sobre todo en las primeras rondas eliminatorias, parece que te repele, que crea algo de sabor agridulce. Queda mucho camino por recorrer pero parece obvio que el Barça lo debe recorrer.

Se registró una buena entrada en el Camp Nou para el partido ante el Nápoles. No lo solucionó del todo el equipo de Xavi que deberá ir a Italia a morir, a ser bastante valiente si quiere seguir en la competición. Se atisba en este momento que el Barça está lejos de la orilla, aquella que el 18 de mayo aparece en el Sánchez Pizjuán con la posible final. Hasta entonces nueve partidos, contando el de este jueves que acabó en empate pero del que se sacan conclusiones más positivas que negativas, y eso ya es algo en esta temporada que se empieza a hacer bola.

Porque no estuvo cómodo el Barcelona en la primera parte, pero aún así dominó el choque. Encajó el gol, pero creó ocasiones que le debieron poner por delante. Otra cosa fue la segunda con juego, ritmo, ocasiones de gol. Un penalti le permitió empatar el partido pero el equipo de Xavi presentó un buen ejercicio de fútbol, que le debió bastar para dar una alegría a los aficionados.

Estuvieron bien Adama, Ferran, Aubameyang... Controló Nico el juego en el medio y Pedri anduvo listo, directo, con buena predisposición para ser el que ordene todo el juego en el centro del campo. Hizo un gran esfuerzo el equipo y esbozó una sensación positiva. El jueves puede pasar a octavos de final, pero se encuentra en ese punto que pasar es casi obligatorio, aunque el rival sea de enjundia. Y es que es lo que tiene esta competición. Hay tantos buenos equipos como en la Champions pero no pasar es una decepción grande.

Estuvieron bien hasta los que tenían los días contados. La gente dictó sentencia con Dembélé, atronadoramente abucheado cuando saltó al campo. Sin embargo, dos cositas del francés son mucho más que bastantes de otros. Eso la gente lo ve y el público es tan soberano y tan congruente que una pitada se convierte en aplausos con poco que le des. Y esta afición, ávida de buen fútbol históricamente, se conforma con poquito este año.

El domingo en Mestalla el conjunto azulgrana tiene la oportunidad de empezar a poner distancia con sus perseguidores porque al Barcelona le queda un partido aplazado ante el Rayo. Si ganara en Valencia la cosa se puede poner muy complicada para los demás y podría vivir, casi por primera vez en la temporada, algo tranquilo durante un tiempo. Eso será otra cuestión. La incógnita de si llegará Araujo porque para el estadio valencianista no están ni Alves ni Piqué y la defensa puede ser un problema que tenga que solucionar Xavi sobre la marcha.

Volvió el Barça a una competición que, por no tener, no tenía ni esta denominación cuando el equipo la visitó por última vez allá por marzo de 2004. Se encontró con uno de los peores rivales posibles pero saltó a escena como el que no está acostumbrado a estas cosas. Son años de comer caviar para empezar a paladear algo de chopped ahora. Pero es el alimento actual. O lo tomas o lo dejas y dejarlo es un problema serio.

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