El Barcelona gana de otra manera

Dani Blanco

El fútbol es muy bonito e imprevisible. Por eso nos gusta tanto, nos tiene atónitos delante del televisor. Es un placer consumir un encuentro del deporte rey porque casi nunca está todo dicho, no es un deporte lógico, se escapa a veces de las leyes de lo normal. Quizá por eso nos tiene atrapados.

Sólo porque tenga este tinte de imprevisto, de desenlace de guión cinematográfico, se puede explicar por qué el Barcelona salió ileso de un encuentro como el de este sábado en Villarreal. Fue dominado gran parte del mismo, entregó el balón a su rival, sólo dispuso de dos claras, eso sí, qué dos, al comienzo del envite. El equipo de Xavi fue peor, estuvo impreciso y no se encontró cómodo. Sin embargo ganó 1-3. Esto es fútbol.

Sólo de esta manera se pueden explicar los dos encuentros ligueros de la era Xavi. Hay matices que permiten ver algo distinto, pero el fondo es el mismo. Errores groseros defensivos, concesiones brutales al rival. Pero algo ha pasado desde que no está Koeman. El equipo no pierde y en Liga ha ganado los seis puntos. Con observaciones a pie de página que no permiten ser optimistas del todo, que te hacen ver que las victorias son con asterisco. De esas que parece que no valen pero te permiten sumar puntos en época de entreguerras. Es tiempo de ir sacando puntos y dejar las cosas positivas. Esas ya llegarán.

Es cierto que en La Cerámica el Barcelona pudo ser favorecido por el árbitro. El penalti de Piqué a los cinco minutos de partido es claro. Es una mano que no es voluntaria, faltaría más, pero que se abre un pelín para golpear la pelota. Es penalti, incluso expulsión de Gerard (si el árbitro hubiera considerado que era jugada de gol que, honestamente, creo que lo era). Soto Grado no lo ve en el campo porque que es una acción que transcurre en una milésima de segundo.

Lo que es muy polémico es que el VAR no le avise para esa jugada. Me permito anteponer la explicación lógica a la furibunda que muchos hooligans lanzaron ayer en redes sociales. Munuera Montero debe considerar que Piqué tiene la mano pegada al cuerpo pero desde mi punto de vista no interpreta bien. A mi entender esa mano corta una acción que podía ser gol, que seguramente lo era porque el lanzamiento de Danjuma se metía dentro y Ter Stegan se lanzaba ya para el otro lado. La mano, aunque bastante pegada e involuntaria, evita un gol. Antepongo esta tesis a la teoría de que el árbitro no quiso pitarla. Es fácil exponer eso pero debemos ser más serios. Intentar encontrar a un error humano una explicación.

Soto Grado no estuvo fino. Pudo expulsar a Parejo en el minuto 2 de partido por una acción muy dura sobre Busquets y obvió un agarrón de Eric García a Albiol bastante evidente. Es cierto que estos agarrones no se están revisando en el VAR y hacen bien porque la intensidad la debe medir el árbitro de campo no una cámara con repeticiones lentas. Trigueros, jugador del equipo agraviado, lo supo entender al final del encuentro. "Creo que es penalti pero vemos lógico que estas jugadas no se revisen y lo entendemos". Fin.

Volviendo a lo futbolístico el partido lo define la segunda parte. Mucho mejor el Villarreal, despropósitos del Barcelona. Para muestra, el empate local de un saque de banda a favor del visitante. Pero esto es fútbol. Por eso Ter Stegan lanzó largo a dos minutos del final, se tragó el balón Estupiñán y Memphis acertó. Porque esto es fútbol y escapa de la lógica, afortunadamente. Porque Xavi propone otra cosa pero gana con lo que no está cómodo, con el balón directo, buscando el error. Porque su equipo estaba agazapado, porque el empate lo firmaría con sangre durante muchos minutos. Pero también acepta ganar así porque empieza a entender que el mundo del entrenador tiene estas cosas. Todo es válido llevarse la victoria.

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