El Barcelona culmina un año horrible

Dani Blanco

De repente todo el peso de un año irregular cayó sobre los jugadores del Barcelona. De repente, y sin esperarlo, toda la tragedia que es este año en resumen inundó el Camp Nou y el entorno del barcelonismo. Una noche aciaga de Jueves Santo, de las más oscuras que se recuerdan, sacudió como un terremoto a los culés con una eliminación de la Europa League inesperada y, a la vez, ridícula en todo el sentido de la palabra.

Porque algo de eso tuvo una noche en la que el Camp Nou, para empezar, estaba lleno de alemanes. Como si de una final de Copa se tratara. La invasión de afición visitante se veía venir porque ya desde el martes deambulaban por Barcelona miles de aficionados del Eintracht. Se mascaba que si 5.000 venían con entrada y 25.000 no, algo iba a suceder. Y pasó lo inexplicable, que muchos socios culés, se calcula que unos 20.000, cedieron sus carnets para que los alemanes camparan a sus anchas por el estadio. Alguien tiene que dar explicaciones a una humillación tan grande como la propia derrota.

Quizá en lo deportivo la sacudida sea ya irreparable. Quizá dimita el Barcelona de su lucha por intentar ser campeón, algo que ya es de por sí casi impensable. Para los más optimistas quedará decir que con sólo una competición le pueda dar al Barça para inquietar el reinado blanco. Los más pesimistas, casi realistas, dirán que eso no es posible porque de una noche así tampoco te recuperas enseguida.

Si mala es la noticia de la derrota y eliminación, si humillante es la sensación de que tus aficionados no te apoyan por ceder el abono, inquietante es la palabra para definir que Pedri ya no va a estar lo que resta de temporada. El club ha confirmado la rotura del bíceps femoral y la desazón se vuelve agónica. Este mes tiene pinta de ser traumático.

Quizá no encontró nunca el Barcelona el punto a esta competición. Ha ido pasando rondas casi con la mentira por bandera. Ha sido mentirosa la eliminatoria con Galatasaray, muy poco vistosa la del Napoles engañando a la gente con media hora buena, que lo fue, en el partido de vuelta y ha sido un desastre esta con el Eintracht. No ha sido una buena Europa League. Solo hay que ver que la eliminación en cuartos es la certeza de que todo ha ido mal.

No le cogió nunca Xavi el punto a este equipo alemán, quizá porque ha sido el único que te ha desafiado a correr, a hacer transiciones rápidas, a esperar para salir al contragolpe. Ha sido un equipo alemán en todo su esplendor y eso al Barcelona no le viene bien. Todo se ha resumido en un partido de vuelta para la historia pero se empezó a vislumbrar en un partido de ida muy malo salvado por un golazo y un chispazo aislado. Eso es lo que ha sido el Barça en esta competición. Cosas aisladas, sin continuidad.

Se acaba un año europeo malísimo para los culés, solventado con dos eliminaciones muy tempranas. La Champions puso en su sitio a esta plantilla y la Europa League también a un cuadro mejorado en invierno pero al que tampoco le ha servido regenerarse en estos dos últimos meses. El Barcelona ha ganado al Dinamo de Kiev en todo el año en Europa jugando como local. Inexplicable.

De aquí a final de año queda ir lidiando con los partidos de manera agónica, como cuantagotas. El Cádiz, la Real, el Rayo. Pero no parece que se vaya a hacer sombra ya a nadie. Asegurar la Champions estaría bien, como premio menor. Al final, tras mejorar, el examen final ha sido suspenso. Y ahora habrá que terminar de manera digna.

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