Barcelona, ligera mejoría y mismo resultado

Dani Blanco

Se notó una leve mejoría, una sensación de querer más, de ir hacia adelante con la obligación de despertar del letargo. El Barcelona que se vio en Cádiz fue algo distinto al del Granada, al del Getafe. Sin embargo no dio para ganar y el equipo se encuentra con 9 puntos, instalado en la mediocridad de esa ley innegable que son los resultados. Sin perder aún pero con más partidos empatados que ganados y a siete puntos del Real Madrid.

Más cuando la semana que viene es de vértigo. Tendrá el equipo de Koeman, expulsado ayer, que medirse al Levante el domingo. Eso, si Koeman sigue en el banquillo que, a pesar de tener todo en contra, parece lo más razonable en cuando a tiempo. Quedan 48 horas y sería absurdo prescindir de él hoy o mañana. Ese partido ante el equipo de Paco López es importante, muy favorable al equipo local pero en esta Liga ningún resultado se puede dar por hecho. Y lo estamos viendo.

La semana transcurrirá luego camino de Lisboa y del Metropolitano para jugarse medio billete a octavos de Champions en Da Luz e intentar engancharse en marcha al tren de la Liga ante el Atlético de Madrid. El próximo sábado el equipo azulgrana se puede quedar en la estación, sin rumbo y viendo los objetivos lejísimos.

Lo que se vio en Cádiz invita algo al optimismo. Sin hacer un partido de lujo, el Barcelona debió ganar porque sus ocasiones fueron más claras. Tres de Memphis acabarían en gol si la situación fuera otra. Pero en esta, en la que si todo va mal, sale mal, al equipo de Koeman le cuesta horrores hacer gol. Ayer creó en numerosos instantes el juego para hacerlo pero con la propuesta no basta.

Y eso que el partido se complicó cuando a Frenkie De Jong le mostraron la segunda tarjeta amarilla. Quedaba media hora para el final y el colegiado Del Cerro Grande interpretó en una jugada normal de disputa, una acción temeraria del holandés. Mal. La típica jugada que los colegiados deberían revisar. Si un jugador va al balón, intenta lucharlo y consigue tocar la pelota se puede considerar falta, que es algo muy improbable, pero nunca acción de tarjeta amarilla. Lo de que el VAR no entre en una acción de tarjeta que ocasiona expulsión, ahora el protocolo lo prohíbe, será cuestión de otro debate, de hablarlo largo y tendido.

Sin embargo fue el Barcelona más incisivo con diez. Por el mero hecho de que el Cádiz, que no quiere la posesión y que vive para el contragolpe, se vino un poco más arriba en mayoría. Ahí encontró huecos el equipo de Koeman y ahí pudo ganar el partido. También perderlo pero en una cuestión de intercambio de golpes, el grande tiene más ventaja. No pudo Memphis con un balón que se fue por centímetros a la derecha de Ledesma, en el tiempo de prolongación. Como tampoco había podido antes en un balón claro que le envió Gavi al segundo palo y que el holandés no alcanzó a rematar. El Barcelona se va con un empate y la cosa no pinta bien para engancharse a los de arriba.

Ahora un fin de semana de cuchillos largos. La directiva y los jugadores creen que hay plantilla para ganar la Liga y competir. Koeman no lo creé y lo manifiesta en público. Este domingo la afición dictará sentencia y los puntos ante el Levante no se pueden marchar. En esta montonera de sensaciones malas, que es el equipo este año, no se permite otro resbalón

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